Alcalde, ¡párele bolas a la revocatoria!

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Y pasó lo que nunca había pasado en la ciudad. El comité que busca la revocatoria del alcalde Jairo Yáñez, logró que la Registraduría Nacional le avalara las firmas necesarias para continuar con el proceso.

En las tres oportunidades anteriores, que un comité de revocatoria había intentado lo mismo, no había logrado pasar siquiera de este primer requisito. Ahora, se espera que la defensa del alcalde haga lo propio con la revisión de las firmas que avaló la Registraduría, se revisen los topes invertidos por el comité para el proceso de recolección de las mismas y, si todo está bien, se continúe con el proceso revocatorio que tendrá que movilizar, en unas elecciones atípicas, a más de 130 mil cucuteños para lograr su cometido: que el alcalde Jairo Yáñez se vaya, faltándole dos años para terminar su mandato.

Los promotores de la revocatoria pueden celebrar lo que han logrado hasta ahora. Ya hicieron algo que nadie más había hecho. Por eso, sorprende la pasividad con que ha actuado la Alcaldía y el mismo alcalde Jairo Yáñez. Si bien se les abona que no hayan salido a hacer comentarios sobre lo que lograron Jaime Vásquez y sus escuderos, sí sorprende que, en los barrios, el Concejo y los movimientos políticos de la ciudad, no se estén dando los pasos necesarios para evitar que el combo de Ramiro Suárez vuelva al poder.

Concejales, líderes políticos, líderes barriales y hasta secretarios de la misma Alcaldía que hablaron con El Santanderista, están sorprendidos por la pasividad con que la administración municipal está manejando el tema, dejando entrever que, o está absolutamente convencida de que la revocatoria no va a prosperar o, por el contrario, está entregada a la suerte que le marcó la Registraduría con el aval dado a las firmas recolectadas.

Y esa pasividad política ha sido un problema que ha sufrido la alcaldía de Yáñez desde el primer día de su mandato. Prueba de ello fue el gabinete escogido lejos de los partidos políticos tradicionales que desde siempre han gobernado la ciudad, compuesto en su mayoría por jóvenes profesionales llegados de Bogotá, e incluso del exterior, con capacidades técnicas para los cargos asignados, pero cero experiencia política.

María Leonor Villamizar, secretaria General, ha intentado establecer acercamientos con el Concejo para mantener a raya a los cabildantes. Pero nada más. Todos los demás secretarios parecen entregados a sus cargos, pero lejos de la realidad de una ciudad que, como Cúcuta, también requiere de ese relacionamiento político que permita apaciguar las aguas, impedir revocatorias y, lo más importante, dejar sucesor.

Porque si algo se le debe criticar, y con contundencia, a Jairo Yáñez, es que no esté haciendo nada para evitar que las fuerzas que han gobernado a la ciudad y que él derrotó en las urnas el 27 de octubre de 2019, vuelvan al poder en el 2023. Al alcalde rara vez se le oye hablando de política o defendiendo su gestión con contundencia, marcando diferencias entre lo que pasaba antes y lo que pasa ahora. Rara vez se le ve en los barrios hablando con los líderes de estos sectores, pero no para ver quién cuida el árbol que sembró el domingo, sino para ver cómo se pueden mejorar las relaciones con esos grupos que por años dependieron de la burocracia de la Alcaldía y hoy están ‘pasando aceite’ porque esta administración no les ha dado ‘ni el olor’.

No se trata de ‘enmermelarlos’, sino de tender puentes y acercarlos a la nueva forma de hacer política que los cucuteños eligieron en octubre de 2019. Que el alcalde se niegue a hacer algo por impedir que lo revoquen, que su gabinete siga encerrado en la burbuja de la Alcaldía y que los contratistas que allí laboran se callen ante los ataques malintencionados que a diario les lanzan desde todos los frentes, es una clara señal de que este mandato no ha logrado despertar las pasiones que se requieren en la política para mantener el poder.

Ojalá Jairo Yáñez, a quien desde esta tribuna respaldamos, entienda que, si se lo propone, aún está a tiempo de iniciar ese trabajo que le permita, no solo salir avante del tema de la revocatoria, sino poner a su sucesor, para que esa línea que él trazó y que promulga que sí es posible hacer política sin robar y sin traicionar, se mantenga en el poder, al menos, otros cuatro años más.

El Santanderista

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