ASÍ NO, CAMARADA

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Gustavo Petro pasó de defender las causas propias de un líder de izquierda, a defender a un pastor cristiano que se opone a todo lo que alguna vez el exguerrillero del M19 defendió. Esta semana, cuando el líder evangélico Alfredo Saade anunció con bombos y platillos que se unía al Pacto Histórico, los seguidores de Petro pusieron el grito en el cielo, pues Saade es homofóbico, antiaborto, antidespenalización de las drogas, un antiderechos en general que se quedó anclado en la prehistoria.

Sin embargo, que Saade sea así, no debería importarle a nadie. El problema es que Petro, el candidato presidencial que va de primero en las encuestas y que muy probablemente estará en segunda vuelta, le haya recibido en su movimiento y ahora se la pase en todos lados tratando de justificar su cuestionada adhesión. Causa risa, y rabia, ver a Petro justificando que en Colombia hay libertad de cultos y que, en ese sentido, Saade puede creer en lo que quiera. Sin duda que el pastor puede predicar lo que se le antoje, allá los que crean en él y sus palabras. Lo que cuesta creer es que Petro, con tal de sumarse el voto de los cristianos, sea capaz de renunciar a sus convicciones más importantes por ganar la presidencia.

Su permisividad a la hora de dejar que personajes como Saade se le junten, envía un mensaje muy equivocado a los millones de colombianos que creían que Petro tenía claro que en la política no todo vale. Porque cuando la política se presta para avalar este tipo de discursos como los de Saade, el daño que se genera no se repara con facilidad y los ataques contra las minorías aumentan por cuenta de prédicas que ahora se ensañarán contra las poblaciones menos favorecidas y en medio de las cuales se invitará a votar por Petro.

Si el senador de la Colombia Humana cree que haciendo todo lo que alguna vez criticó se va a ganar el voto de quienes aún no terminan de convencerse de sus posturas, puede que lo logre. Pero al mismo tiempo perderá la confianza de todos aquellos que desde las bases de su movimiento no le van a perdonar que haya renunciado a sus principios por unos cuantos votos.

Petro debería tener muy claro que el que miente para llegar, tiene que mentir para sostenerse. Y si su gobierno se va a sostener a punta de mentiras y conveniencias políticas, que se prepare para perder el voto de los que veían en él a alguien distinto del personaje en el que se está convirtiendo. No todo vale, camarada.

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