BIENVENIDO, RAMIRO

Share on facebook
Share on whatsapp
Share on twitter
Share on email
Share on linkedin

Y Ramiro Suárez cumplió. Y cumplió como lo suele hacer cuando algo le interesa: con gente y con plata. Ayer, en Natilán, Suárez no solo le armó la tarima a Gustavo Petro, con un despliegue técnico digno de un gran concierto, sino que además aceitó a sus estructuras y le llenó dos cuadras en este sector del corazón de la ciudadela Juan Atalaya, bastión no solo del ramirismo sino del grupo encabezado por el exgobernador William Villamizar (en el que también están Silvano Serrano y Édgar Díaz).

Los más optimistas hablan de unas 8 mil personas. Los sensatos calculan que fueron alrededor de 3 mil. Sin embargo, e independientemente de cuántos hayan sido, lo importante, dicen, es que la ‘izquierda’ por fin llenó una ‘plaza’ en Cúcuta, algo que no había sido capaz de hacer nunca. Y que, hay que decirlo, no habría logrado sin la ayuda del exalcalde condenado a 27 años de cárcel por haber ordenado el homicidio de Alfredo Enrique Flórez.

Las primeras pistas del aterrizaje de Suárez en la campaña de Petro se habían empezado a conocer hace unas semanas, cuando se decía que Erick Pacheco y el exconcejal Eduardo Antonio Gerardino Mandón, ambos miembros de las entrañas ramiristas en Cúcuta, se estaban reuniendo a escondidas con emisarios de la campaña del actual senador y exalcalde de Bogotá. Sin embargo, al no existir una prueba que evidenciara lo que se decía, los petristas seguían negando que esta alianza fuera posible. Hasta que llegaron las fotos y no tuvieron cómo más evitar hablar del tema.

En las dos imágenes que corrieron como pólvora en las redes sociales, se aprecia a los líderes de la campaña de Gustavo Petro en la región, encabezados por Alfredo Saade, José Fernando Bautista, Pedro Durán Barajas y Rubén Zamora (excomandante político del Frente 33 de las FARC y firmante del Acuerdo de Paz). Y junto a ellos, en Venezia y La Dolce Vita, aparecieron, por fin, los emisarios de Ramiro, Pacheco y Gerardino, felices y sonrientes, como quien logra por fin su cometido y consciente de ello, pone su mejor cara para inmortalizar el momento.

Que Ramiro esté en la campaña de Petro no debería ser sorpresa para nadie, por más improbable que le parezca esta unión. Y digo que no debería ser sorpresa porque, en últimas, Ramiro es un zorro viejo que no se rige por ideales ni partidos sino por pura conveniencia: donde están el poder y la plata, ahí está él.

La sorpresa, en cambio, debería ser para los petristas que han endiosado tanto a su candidato presidencial, que parecieran no seguirlo sino adorarlo como si fuera Jesucristo.

Que hoy Ramiro esté participando de la campaña de Petro a la Presidencia, significa la entrada de todo lo que está mal en la política colombiana, a la estructura del que se supone quiere acabar con esto mismo.

  • Que hoy Ramiro esté en la campaña de Petro, significa que a este poco o nada le importa hacer alianzas con el que sea, con tal de llegar a la Casa de Nariño, y si es posible, en primera vuelta.
  • Que hoy Ramiro tenga a sus principales fichas haciéndole campaña a Petro, significa que la repartija burocrática en la ciudad, una vez este sea presidente, estará encabezada por su estructura que sí sabe cómo es que se saca la plata del erario.
  • Que hoy Ramiro esté con Petro, significa que mañana este tendrá que estar con él en las campañas a la Alcaldía de Cúcuta y la gobernación de Norte de Santander, pasando por los concejos municipales y la Asamblea.

Que hoy Ramiro esté en tarima con el que se vislumbra como el próximo presidente de Colombia significa que su estructura política no ha muerto y podría, por el contrario, terminar imponiéndose sobre la que se creía lo estaba acabando: la de William Villamizar y el mal llamado Clan de Atalaya.

EL GENERAL

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Share on facebook
Share on whatsapp
Share on twitter
Share on linkedin
Share on email
Scroll to Top