¿Diciembre en cuarentena?

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En Europa, grandes potencias como Francia y Alemania anunciaron esta semana que vuelven a un confinamiento estricto ante el aumento desmedido, y a veces hasta con cifras récord, de los contagios con coronavirus.

En Francia, el presidente Macron dijo que a partir de este viernes vuelven a un confinamiento casi tan severo como el vivido hace unos meses cuando la pandemia apenas empezaba a hacer estragos en el mundo. Las filas kilométricas de vehículos tratando de salir de París, dejaban entrever que la cosa va muy en serio y los franceses se alistaban para un nuevo mes en casa, sin contacto con sus seres queridos y amigos, al menos y en un principio, hasta el 1 de diciembre.

En Colombia, en cambio, el Gobierno cada día parece relajar aún más las medidas y la gente, contagiada por el espíritu decembrino, ya ni siquiera le presta atención a los boletines que diariamente expide el Ministerio de Salud y en el que los contagios se siguen contando por miles y las muertes por decenas.

En las calles de Cúcuta ya se volvieron paisaje las aglomeraciones y el tapabocas, que en un principio se usó con sumo cuidado, hoy parece un adorno que ya nadie usa porque pasó de moda.

De seguir este relajamiento en el que el país parece haber caído frente al tema del coronavirus, es inevitable pensar que esa segunda ola de contagios que Europa ya está viviendo, nosotros la empezaremos a vivir a mediados de diciembre cuando, dicho sea de paso, muchas personas que viven en el exterior vuelven al seno de sus familias para pasar el fin de año.

La Alcaldía de Cúcuta, que ha aumentado las pruebas gratis en los barrios y cada semana adelanta jornadas masivas de toma de estas para identificar y aislar a los contagiados, se va a quedar siempre corta si los ciudadanos no entienden, o mejor, no recuerdan, que el coronavirus es cosa seria y no se ha ido aún, sigue entre nosotros y acechando a todo aquel que se relaje.

Este fin de semana que se celebra la fiesta de disfraces, muchos cucuteños han armado rumbas clandestinas para evitar los controles de las autoridades. Basta con revisar las redes sociales de algunos mal llamados ‘influenciadores’, para advertir de estos encuentros que son una ‘mina de oro’ para los contagios.

Las autoridades deberán estar alertas para identificar y sancionar de manera ejemplar a todos aquellos que, en plena pandemia, insisten en hacer su vida como si el virus no existiera o no estuviera entre nosotros causando estragos.

Si no nos cuidamos, parece inevitable que la novena, el Niño Dios y el Año Nuevo, los tengamos que celebrar con las puertas cerradas y sin poder decirle siquiera al vecino ‘feliz año’. ¿Es eso lo que queremos?

El Santanderista

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