¿En serio, alcalde?

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Desde hace tres semanas, más o menos, el alcalde de Cúcuta, Jairo Tomás Yáñez Rodríguez, armó una pelea pública con la empresa constructora y la interventoría de la obra de la Terminal de Transporte, a la que incluso llamó una obra ‘sin ética, ni estética, ni lógica’ (vaya uno a saber qué quiere decir con eso).

Desde entonces, tanto Yáñez, como Dora Garay, la interventora de la obra, se han enfrascado en una serie de reproches públicos que, digámoslo de una vez por todas, no le quedan bien a ninguno de los dos.

Según el alcalde, no recibirá la obra de la Terminal porque, a su juicio, le hacen falta muchas cosas que se lo impiden, entre otras, que el Indio quede a 10 metros y medio de altura, y no a 3 como dice la interventora que quedó estipulado en el contrato.

Para el alcalde Yáñez, los puentes no solo no solucionaron el problema que se esperaba que solucionaran, sino que terminaron convirtiéndose ellos mismos en un obstáculo por lo enredado de su construcción y la falta de unas obras complementarias que, al no haber sido contempladas en los diseños originales, hoy la tienen frenada y a la espera de que se le inyecte más presupuesto para poder ser terminada.

Desde la otra orilla, la interventora alega que el alcalde está pidiendo cosas imposibles por cuanto no quedaron consignadas en el contrato de construcción y por ello no se puede aparecer ahora a pedir que se haga lo que no se puede porque no solo no se planeó, sino que no hay plata para ello.

En medio de todo, queda la ciudadanía, que ve cómo el alcalde se desgasta en una discusión estéril con una persona que no solo no va a solucionar lo que él exige, sino que lo está afectando públicamente, por cuanto está evidenciando que el mandatario no tenía ni idea de lo que allí se estaba haciendo y cómo era que iba a quedar esta obra.

Además, porque como dicen algunos, si el alcalde realmente está tan inconforme, no debió decir que era una ‘obra 5 estrellas’ el día de la inauguración de la misma, y debió irse por la vía legal, si es que puede, para exigir en derecho lo que hoy reclama.

A Jairo Tomás Yáñez Rodríguez le quiero decir, de la manera más respetuosa posible desde esta tribuna, que se dedique a gobernar, que guarde el espejo retrovisor y limpie más bien el panorámico para que encamine la ciudad a esa Cúcuta del 2050 con la que enamoró a sus votantes que hoy empiezan a desencantarse con un proyecto que, sencillamente, no termina de despegar.

P.d. Dora Garay es la misma interventora de la obra que se adelanta en Cuatro Vientos y contra la que Yáñez Rodríguez ya enfiló sus baterías también. Mejor dicho, se avecinan otras semanas más de reproches estériles en medio de una pandemia que no afloja…

El Santanderista

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