OTRO QUE SE FUE…

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La Secretaría de Prensa de la Alcaldía de Cúcuta duró más de un año sin un rumbo claro. A su primer secretario lo suspendieron tres meses después de iniciada la administración del alcalde Jairo Yáñez, y nunca volvió. Estuvo acéfala varios meses hasta que llegó Lina Paola Leal, quien no corrió con la suerte que requería y un par de meses después salió sin pena ni gloria.

En marzo de este año arribó a ese despacho Julián García Wren, un profesional intachable que venía de ocupar altos cargos a nivel nacional, siendo el más importante de ellos la jefatura de Prensa de la Procuraduría General de la Nación.

Con la llegada de García, la Secretaría de Prensa recuperó la altura y el prestigio, y se le dio la importancia que requería y que parecía no tener con sus antecesores.

García armó un equipo de trabajo compuesto de jóvenes profesionales ávidos de aprender al lado suyo y, en un par de meses, los resultados empezaron a notarse: se mejoró la cercanía de la Alcaldía con los medios, mejoró la fluidez de las comunicaciones entre los periodistas de la ciudad y la administración, y la imagen del alcalde Yáñez empezó a subir en las encuestas sustancialmente gracias a un mejor posicionamiento en medios de su gestión.

Julián García, un profesional apasionado por la comunicación, logró en poco tiempo que la ciudadanía se interesara por conocer más de lo que está haciendo la Alcaldía de Cúcuta. Con contenidos novedosos y nuevas formas de comunicar la gestión de la administración municipal, los cucuteños pudieron enterarse a diario de los avances de las obras que adelanta la Alcaldía y de los pormenores del día a día de un alcalde que no descansa ni los domingos.

García, además, logró sobresalir entre sus compañeros de gabinete, quienes le reconocieron un liderazgo que pareciera serle innato y con los que afianzó los vínculos que se requerían para mejorar la sinergia entre lo que se hace y lo que se comunica.

Sin embargo, como ya lo dijo Baltasar Gracián, “lo bueno, si breve, dos veces bueno”, Julián anunció ayer que se va de la Alcaldía de Cúcuta porque se le presentó una mejor oportunidad laboral en Bogotá, donde además está su familia, compuesta por la tenista Fabiola Zuluaga y dos hermosos hijos.

A Julián le deseamos la mejor de las suertes y todo el éxito posible en su nuevo reto profesional. Sabemos que tiene todas las capacidades y cualidades para llevar a buen puerto cualquier misión que se le encomiende.

Y al alcalde Jairo Yáñez le pedimos que el sucesor de Julián sea una persona que conozca su trabajo y pueda dar continuidad a los procesos que bajo su tutoría se iniciaron. Ojalá que sea un profesional de la ciudad, conocedor de las dinámicas propias de nuestro territorio y con buena cercanía con los medios locales. Sería muy triste que llegara alguien de otra ciudad a iniciar un nuevo proceso cuando Julián dejó el listón tan alto y funcionado a toda marcha.

El Santanderista

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