Petro, ¡basta ya!

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Hace un par de días el líder de la Colombia Humana, el senador Gustavo Petro, fue tendencia en redes porque afirmó, sin ningún sustento científico, que las vacunas no protegían contra la variante Delta, que es mucho más contagiosa que las demás que se han identificado del virus COVID-19.

Su tuit, como casi todos los que escribe a diario, se viralizó rápidamente y así, de la nada, Petro sembró una afirmación que hizo mella en muchos de sus seguidores, quienes de inmediato salieron a descalificar las vacunas y a exigir al gobierno que replanteara toda su estrategia del plan de vacunación, pues contra la variante Delta ninguna de las vacunas que se están aplicando iba a ser efectiva.

A la par de las reacciones que se iban suscitando en Twitter tras el trino de Petro, epidemiólogos, científicos, médicos, periodistas y hasta el ministro de Salud trataron de desmentirlo, pero todo fue en vano: ya el daño estaba hecho. Y a pesar de las súplicas de miles de tuiteros, que le pedían a Petro que se retractara de lo que había dicho, el senador optó por reafirmarse en su afirmación inicial, al punto de que Twitter tuvo que intervenir y eliminar su tuit.

Más allá de que lo dicho por Petro sea mentira y haya generado una reacción contra las vacunas sin ningún tipo de sustento científico, lo que demuestra su actitud es que, para él, a la hora de criticar al gobierno de Iván Duque, todo vale. Y ese todo vale no solo es peligroso, si no que pareciese sentar las bases de lo que será la contienda política que se avecina por las elecciones presidenciales de 2022.

En Colombia los partidos políticos están acostumbrados a hacer campaña basándose en mentiras. En el 2016 quedó comprobado cuando el ‘No’ ganó en el plebiscito sobre los acuerdos de paz. En ese entonces, el mismo gerente de la campaña por el ‘No’ afirmó sin ningún pudor que habían logrado, a punta de mentiras, que la gente saliera a votar ‘emberracada’.

Luego, en el 2018, el partido de Gobierno hizo una campaña muy efectiva bajo la premisa de que, si el hoy senador Petro ganaba las elecciones, ‘nos íbamos a convertir en Venezuela’.

Y hoy, próximos a una nueva contienda electoral, parece que Petro no quiere quedarse atrás con lo que se muestra como una estrategia efectiva y ha apelado a la mentira para atacar a su adversario. Solo que, a diferencia de lo ocurrido en años anteriores, sus mentiras podrían salirle muy caras y volvérseles en contra, pues a diferencia de las FARC y Venezuela, el COVID-19 ha demostrado que golpea a todos por igual y nadie está dispuesto a poner en riesgo a su familia por un virus que ha demostrado con suficiencia que es letal.

Ojalá que Petro y los demás candidatos que saldrán a recorrer el país muy pronto, no apelen a la mentira como una estrategia para ganar adeptos. Porque, como le pasó a este gobierno, el que gana con mentiras, corre el riesgo de perder con verdades.

El Santanderista

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