TRANSFORMACIÓN

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Hay varias zonas de la ciudad que han venido transformándose en los últimos años, algunas veces con acertadas intervenciones urbanas en manos de privados y otras que no lo han sido tanto y que han terminado por desvalorizarse. Este proceso de transformación corresponde a una evolución normal de las ciudades en la que las zonas céntricas y bien ubicadas empiezan a ser apetecidas para el comercio, lo cual a pesar de no ser una transformación nociva pero se si es algo que debe planificarse y corresponde al control urbano de la ciudad definir los parámetros para que esta transformación traiga valorización, aprovechamiento de los espacios urbanos y un mejoramiento de la calidad de vida de los habitantes de la ciudad.

En Cúcuta hemos vivido procesos de transformación urbana que no han sido satisfactorios. Por ejemplo, lo que alguna vez fue el barrio latino, con grandes casas familiares terminó convertido en una zona con un comercio desordenado, sin alternativas en temas de parqueo, con limitada movilidad, en medio de caóticas rutas de transporte público y en algunos sectores casi convertido en zonas de tolerancia con una inseguridad pavorosa a cualquier hora del día (imagino que de noche será peor).

Ahora bien, estos procesos de transformación urbana nociva no son irreversibles, y el municipio cuenta con herramientas legales para incentivar la renovación urbana en estos sectores por cuenta de los privados, pero no lo ha hecho. No se ha reglamentado lo concerniente al POT para tramitar licencias con carácter de renovación en las que se puede incluso construir vivienda de interés social con algunos beneficios que lo harían atractivo para los privados. Se trata apenas de una reglamentación expedida por planeación y aprobada por el concejo de Cúcuta mediante acuerdo municipal. Está la administración en mora de esto.

No nos quedemos en el pasado, miremos el fenómeno que ocurre actualmente en barrios tradicionales y agradables como Los Caobos, El Colsag y La Riviera.   El proceso de transformación que están viviendo de una década hacía acá responde a un fenómeno parecido a lo que ocurrió con el barrio latino. Dada su cercanía al centro de la ciudad, con el plus de contar con vías amplias, andenes peatonales bien definidos y de ser barrios residénciales que en su época fueron muy bien planificados, que se vuelven atractivos para la instalación de establecimientos comerciales tales como supermercados, restaurantes, cafés, almacenes, oficinas, entre otros varios usos. Una vez más insisto, estos procesos de transformación no son nocivos, siempre y cuando se logren hacer de manera planificada, y la verdad es que no lo estamos haciendo. El problema de parqueaderos en estos sectores por ejemplo se ha vuelto cada vez peor. Por ausencia del municipio que podría reglamentar y cobrar el parqueo en la calle a través por ejemplo de las famosas zonas azules (como en otros países), ha dejado esto en una guerra por el parqueo en el que los dueños de cada predio han optado por sacar conos y privatizar la vía pública.

Ahora, la alternativa de las zonas azules no es la única, también se podría incentivar la construcción de parqueaderos, mediante alivios tributarios o beneficios normativos, que estoy seguro redundarían en el desarrollo de parqueaderos en varias de las casas que hoy en día se encuentran en venta en cualquiera de estos barrios. Por supuesto esto debería venir acompañado de una labor policiva que no permita el parqueo en la calle y obligue a utilizar los parqueaderos como ocurre en la capital del país.

Para no alargar el cuento, el hecho es que las transformaciones urbanas son procesos normales de desarrollo en las ciudades, pero deben hacerse con el control y la planificación acertada por parte de la municipalidad y no perdiendo el control del desarrollo por parte de privados, porque podríamos terminar desaprovechando espacios urbanos muy buenos cuya recuperación nos saldría mucho más costosa que hacerlo bien desde el principio.

Juan Francisco Yáñez

Ingeniero Civil e Ingeniero Ambiental MSc. Ingeniería y Gerencia de Proyectos de Construcción Universidad de Los Andes.

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