Hoy: Lun, febrero 2 2026

A control remoto ¡No!

El anuncio de la liquidación del Cúcuta Deportivo se veía venir a pesar de que el ex presidente del equipo (¡qué bien se lee eso de ex presidente!) creyó que le iban a seguir aguantando sus incumplimientos, trampas y artimañas dilatorias para no pagar las obligaciones adquiridas en el marco de un acuerdo de reorganización que siempre estuvo pendiendo de un hilo por la negligencia de los anteriores dueños del equipo (¡qué bien se lee eso de anteriores dueños!). La Alcaldía de Cúcuta se puso seria, no aflojó e hizo respetar el sentir de una noble afición que nunca respaldó el nefasto trabajo administrativo del dirigente santandereano de apellido Cadena y sus cómplices en la región que ahora quedaron muy mal parados.

Ahora el equipo en manos del gerente liquidador designado por la Superintendencia de Sociedades entrará en un proceso en el cual la sociedad civil, la administración municipal, las fuerzas vivas de la región y cada uno de los hinchas del doblemente glorioso deberán tener los ojos bien abiertos para evitar cualquier fisura que permita a los anteriores dueños volver a meter sus narices en el manejo futuro del conjunto motilón. A la Supersociedades se le debe exigir que dicho gerente liquidador se instale en Cúcuta y surta el proceso en suelo motilón. Este partido es muy importante jugarlo en casa y no en unas frías oficinas bogotanas donde cualquier cosa puede pasar, más aún teniendo en cuenta el grado de complejidad de los intereses que rodean la ficha del club ante la Dimayor.

No se debe permitir que el proceso de liquidación que liderará el abogado Arturo Acosta Villaveces se haga a control remoto. La ciudad debe exigir que cada una de las acciones, audiencias y reuniones relacionadas con el equipo se hagan en Cúcuta, permitiendo así que el señor Acosta Villaveces viva en carne propia el día a día de la ciudad, sienta lo que significa el doblemente glorioso para los cucuteños y pueda mirar a los ojos a cada una de las personas que sufrió en carne propia los incumplimientos y maltratos por parte de la administración que sepultó al club a este nivel.

La reconstrucción del equipo debe ser total, como aquella que vivió la ciudad después del terremoto de 1875. En Cúcuta estamos acostumbrados a levantarnos de situaciones difíciles y esta vez no será la excepción. Hay personas decentes que pueden dar una mano en este proceso que debe recuperar la dignidad y la confianza, esas que se perdieron en una administración que encadenó al Cúcuta Deportivo al fracaso, la mediocridad y la desesperanza. Este nuevo camino necesita muchos ojos encima para evitar cualquier viraje inesperado, lo primero es que el proceso se haga con el gerente liquidador en la ciudad y no a control remoto.

¡Estamos advertidos!

Chepo.

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