Aseguran que desde el Palacio de Miraflores ven con buenos ojos los anuncios realizados por el gobierno de Colombia.
Justo cuando se empezaban a dividir las opiniones por la posible reapertura de la frontera y las dudas a que el régimen de Venezuela hiciera lo mismo de allá para acá, el ambiente ahora es mejor de cada lado.
Y es que, a corto plazo, podrían ocurrir ‘dos milagros’ largamente esperados por colombianos y venezolanos: que de nuevo fluya el cruce de personas y, posteriormente, de mercancías y tránsito vehicular.
“Yo estoy de acuerdo con la apertura comercial de la frontera”, así habló Freddy Bernal Rosales, protector del estado Táchira y un importante eslabón del régimen de Nicolás Maduro, luego de conocerse que el 1 de junio Colombia reabrirá el paso peatonal por los puentes internacionales.
Pero Bernal fue más allá, dejando en claro que la reapertura de la frontera también debe ser comercial.
Al respecto dijo que “vamos a hacer que se vuelvan a abrir las aduanas, que se vuelva a reactivar la industria textil, de plásticos, de metalmecánica y tabaco. Vamos a hacer de San Antonio y Ureña un emporio de desarrollo económico para la frontera y el estado Táchira”, ello en medio de un evento partidista en ese sector fronterizo donde aseguró que ‘Miraflores no mira con malos ojos esta decisión’ del gobierno del presidente Iván Duque.
“Yo le extiendo mi mano al gobernador de Norte de Santander para que conversemos y vayamos a abrir la frontera de Colombia con Venezuela”, fue la otra expresión emitida por Bernal, que hace parte de la Comisión de Política Exterior de la Asamblea Nacional.
Como es de esperarse en estos tiempos de crisis sanitaria por causa de la pandemia del coronavirus, deberán regir los más estrictos protocolos de bioseguridad que permitan evitar riesgos innecesarios y una nueva oleada de propagación de la enfermedad.
Ya se ha conocido desde el Ministerio de Salud, Migración Colombia, la DIAN, la Secretaría de Fronteras de la Gobernación de Norte de Santander y la Alcaldía de Cúcuta, que hay un proceso de trabajo articulado con el Gobierno Nacional que ha permitido construir un dossier con protocolos sanitarios, sociales y económicos para una reapertura responsable, que garantice la seguridad y dinamice la economía de la región.
Todo ello una vez se levante la prohibición impuesta desde marzo de 2020 por razones de la pandemia, cuestión no incluida en el Decreto del Gobierno Nacional sobre la apertura de las fronteras.
La estrategia requerirá de un gran esfuerzo con la asistencia técnica de profesionales de la salud, que tendrán a su cargo la labor de coordinar lo relacionado con la toma de muestras, verificación de cualquier síntoma sospechoso y si lo determinan, pedir el carné de vacunación contra el COVID-19 a quienes lo tengan; responsabilidad que muy seguramente ya están adelantando los funcionarios de la Secretaría de Salud Municipal de San José de Cúcuta y Villa del Rosario, en conjunto con el Instituto Departamental de Salud de Norte de Santander.
Bernal también precisó que el presidente Nicolás Maduro es la única persona autorizada para quitar los contenedores ubicados desde el 2019 sobre los puentes internacionales, pero hay coincidencias entre lo indicado por el llamado Protector del Táchira y lo comentado por el gobernador Silvano Serrano, que sirve de análisis para señalar que no se está muy lejos de volver a ver cruzar el comercio binacional por esta zona de frontera.
“Hay una dinámica de frontera que no la puede parar nadie, es mejor que la regularicemos, y lo que vaya a salir de Venezuela se haga por el puente internacional, pagando sus impuestos y cumpliendo todas las normas de bioseguridad”, concluyó.
Así las cosas, se está pasando de las dudas al optimismo, porque ambos pueblos podrán evitarse más problemas de los que sufren al cruzar las trochas controladas por bandas criminales, sumado a la inclemencia en las crecidas del río Táchira cuando llueve en la región.
Se espera que finalmente Bogotá y Caracas entiendan que en medio de sus abismales diferencias ideológicas y políticas, dicho distanciamiento solo sirvió para promover el fortalecimiento del músculo económico de los grupos criminales y un sinnúmero de situaciones de derechos humanos.



