Hoy: Lun, febrero 2 2026

El reto de Yáñez

Cúcuta está dividida. Lastimosamente, cuando creíamos que todo se había dado para que despertáramos de ese largo letargo en el que nos habíamos sumido desde hace décadas, aparecieron los perdedores y azuzaron las aguas para que la ciudadanía, que antes callaba por miedo, ahora se queje por todo.

Porque la verdad sea dicha, en Cúcuta se ha generado un ambiente enrarecido en el que las voces que antiguamente gozaban de credibilidad, hoy lucen desesperadas tratando de pescar en río revuelto ante una realidad que, si bien es sujeta de mejorar, no se compara con otros años donde la apariencia de progreso escondía tras de sí una maquinaria corrupta capaz de desangrar las arcas del municipio ante la mirada impávida de los ciudadanos que siempre han confundido cemento con prosperidad.

La nueva administración municipal tiene un reto gigante por delante: demostrar que las más de 100.000 personas que depositaron su confianza en el proyecto del Viejito del Megáfono, no se equivocaron. Y ese reto pasa no solo por cumplir a rajatabla su mantra de que los recursos son sagrados, sino por la óptima ejecución de los mismos, pues de nada sirve que no se roben la plata, si tampoco la saben ejecutar.

Al alcalde Jairo Yáñez le tocó bailar con la más fea, una pandemia que tomó al mundo por sorpresa y desnudó las realidades de una ciudad que había olvidado lo que pasaba más allá de la Avenida Cero. Con el coronavirus, Cúcuta se dio cuenta de que no está preparada para sobrellevar emergencias. Décadas de ejecuciones presupuestales pensadas para el momento, y nunca para el futuro, nos convirtieron en una ciudad en la que todo falta.

El proyecto del alcalde Jairo Yáñez habla de la Cúcuta del 2050, un proyecto ambicioso del que, hasta ahora, no se ven muchas luces. Han pasado 7 meses desde el inicio de la nueva administración y aún muchos siguen esperando cuál será la bandera que ondeará este proyecto capaz de doblegar a las maquinarias políticas que aún hoy no saben cómo fue que perdieron.

A Cúcuta le hacía falta un cambio y este, curiosamente, no llegó de la mano de la juventud de Jorge Acevedo, sino de la experiencia de un señor de 70 años que jamás había sonado para el cargo que hoy ocupa. Cúcuta debe unirse en torno a la institucionalidad, rodearla, fortalecerla y acompañarla en sus luchas por derrocar prácticas corruptas que por años se enquistaron en todas las entidades.

Ese reto, que no es menor, podría marcar toda la administración de Yáñez. Sin embargo, no puede ser el único, porque de nada le serviría a la ciudad que el Viejito del Megáfono la dejara boyante financieramente, para que el que lo suceda, que parece que ya todos saben quién es (sí, el mismo que ha pasado dos veces por la Cúpula Chata), llegue, y ese sí, ejecute lo que el otro no.

Desde El Santanderista le deseamos la mejor de las suertes a Jairo Yáñez y a todo su gabinete. En últimas, si ellos lo hacen bien, a Cúcuta le va bien. Y eso es lo que queremos todos, ¿no?

El Santanderista

9 comentarios en “El reto de Yáñez”

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