Profesionales de la salud aseguran que los jóvenes siguen sin tomar conciencia frente al coronavirus, y que el resultado de las aglomerarse durante el paro nacional se verá reflejado en sus familiares de 30 a 50 años
“Hay que ser sinceros, estamos preocupados y no solo en Cúcuta y Norte de Santander sino en todo el país”, así lo manifestó el médico cirujano y consultor en salud, Alonso Vellojín, quien por estos días se encuentra coordinando las jornadas de vacunación contra el coronavirus que se están realizando en las instalaciones del Centro Comercial Unicentro a través de la IPS Clinical House de la ciudad.
Vellojín asegura que el escenario ha cambiado y que en el actual campo de batalla ni los jóvenes ni el gobierno nacional están tomando las mejores decisiones para hacerle frente a las variantes del coronavirus.
“El 3.1% de las personas que salen con pruebas positivas y se enferman, están falleciendo. Tenemos un promedio de más de 500 muertos diarios en el país y en Norte de Santander seguimos en la misma tónica con 12 y 18 muertos diarios, preocupa también la red hospitalaria porque las unidades de cuidados intensivos en la mayoría de las grandes ciudades están saturadas y, con la resolución 777 del gobierno nacional, donde da total libertad a la ciudadanía, acabando los toques de queda, el confinamiento y los comercios cerrados, además de abril el fútbol, no vamos a llegar a ninguna parte. Están soltando a la gente y yo lo veo como un pésimo pronóstico. El direccionamiento político que le están dando a la pandemia no tiene ningún asidero científico y por eso las asociaciones científicas se han manifestado diciendo que no es el momento, que se derogue esa resolución pero, ¿qué decirle a la gente y a los jóvenes que están en paro con las movilizaciones? ¿Se imaginan que hagamos un paro médico también?”, dijo Vellojín.
Agregó que la única manera de revertir una catástrofe es el confinamiento estricto pero va en contravía de lo que quiere el Estado, los gremios y las asociaciones sindicales que permanecen concentradas en el paro nacional.
“La gente ya está esperando a ver cuál es el paciente con el mejor pronóstico de vida para darle una cama uci, eso es una selección ética que es supremamente grave y que solo pasa donde hay grandes catástrofes”, comenta Vellojín quien asegura que a pesar de todo hay una luz de esperanza en medio de la crisis.
“Hay algo bueno y son las vacunas, que sí tienen resultado; ellas están protegiendo a la gente, tanto así que los fallecidos que hemos estado teniendo ya no son personas mayores, y recordemos que por los mayores fue que inició el plan de vacunación. En ese sentido, los adultos entre los 60 y 70 años ya están relativamente protegidos pero no exentos de que se puedan contagiar”, aseveró el profesional.
Agregó que a una persona vacunada puede darle COVID-19 pero muy seguramente no necesitará ir a una unidad de cuidados intensivos sino que tendrá síntomas leves.
“Antes los jóvenes y niños infectaban y mataban a los abuelos, ahora infectan y matan a los papás de 40 y 50 años; esos son los casos que estamos viendo complicados. Y los de 30 a 45 años por las variantes que son más graves y diferentes en su sintomatología porque los cuadros clínicos han cambiado; la pérdida de olfato y gusto ya no existe. Son pacientes que producen síntomas más altos y producen una carga viral alta. Ejemplo: Si usted antes tenía COVID-19 con 10 virus, ahora lo puede tener con 1 millón de virus”, zanjó el médico cirujano.
Enfatizó diciendo que en estos momentos es oro el tiempo que pierde la ciudadanía teniendo síntomas y no tomar acciones inmediatas como hacerse la prueba para saber si tiene coronavirus y confinarse en el hogar.



