Estoy segura de que muchos de los lectores de El Santanderista son padres y madres de familia de niñas y jóvenes adolescentes que quieren proyectar en ‘ellas’ un futuro promisorio, en el cual logren hacer realidad sus sueños y metas. Por esta razón esta columna es dedicada a las mujeres.
El pasado 11 de octubre se conmemoró el día internacional de la Niña, bajo el lema “Mi voz, nuestro futuro común”. Esta estrategia busca reimaginar un mundo lleno de inspiración para las niñas adolescentes, un mundo en el que se sientan motivadas y gocen de reconocimiento, en el que se les tenga en cuenta y se invierta en ellas.
Y es que pareciera innecesaria esta fecha, pero no lo es, si de manera general evidenciamos los estereotipos y estigmatizaciones a las que es sometida la mujer a lo largo de su desarrollo. Por esta razón, si se cuenta con un apoyo efectivo durante la adolescencia, las niñas tienen el potencial de cambiar el mundo, tanto como niñas empoderadas de hoy, como trabajadoras, madres, emprendedoras, mentoras, jefas de hogar y líderes políticas del mañana.
Y es que esta iniciativa busca romper los estereotipos y despertar en las niñas todas sus capacidades, tal como lo decían las ganadoras del Premio Nobel de química de este año, dos mujeres que por su investigación en la edición del genoma lograron este reconocimiento. “Mi deseo es brindar un mensaje positivo a las jóvenes que deseen seguir el camino de la ciencia y mostrarles que las mujeres en la ciencia también pueden tener un impacto a través de la investigación que están realizando”.
Es importante resaltar el logro de mujeres en todos los escenarios de la vida, para que no sean casos particulares y aislados, sino posibilidades para las futuras generaciones. Y es que en muchos casos las mujeres debemos luchar contra “el techo de cristal”, este término hace referencia a la barrera invisible que impide a las mujeres acceder a puestos de responsabilidad en la empresa, inclusive en la política.
Las causas del techo de cristal están relacionadas con la idea subyacente de que las mujeres se comprometen menos con la empresa debido a las cargas familiares. La posibilidad de un embarazo o el hecho de que tengan hijos suele conducir a que no consigan promocionar. Además, no hay que olvidar que las decisiones sobre los ascensos las suelen tomar los hombres y que ellos pueden tener muchos prejuicios con respecto a la importancia de las mujeres a la hora de adoptar roles de liderazgo.
Esto son solo hipótesis, ya que un estudio realizado por ONU Mujeres, recopila evidencia y datos estadísticos que demuestran que la igualdad de género y la incorporación de mujeres en todos los niveles son un buen negocio para las empresas, no solo porque ellas representan el 64% de las decisiones de compra, sino porque su creatividad, visión y gestión han comprobado ser benéficas y generar resultados para las compañías.
Por esta razón la invitación es a empoderar a las niñas, motivarlas a ser las futuras científicas, políticas, empresarias, escritoras, diseñadoras, cualquier profesión está abierta para nosotras. El mundo requiere más líderes con la capacidad de toma de decisión y la sensibilidad para unir puntos de vista en vez de distanciarlos.
En todo el mundo, casi 1 de cada 4 niñas de entre 15 y 19 años no está empleada ni estudia o recibe capacitación, en comparación con 1 de cada 10 niños de la misma edad. Para el 2021, alrededor de 435 millones de mujeres y niñas vivirán con menos de $1,90 dólares al día, lo que incluye a 47 millones que fueron empujadas a la pobreza por culpa de la COVID-19.



