Hoy: Dom, agosto 16 2026

¿Somos un accidente geográfico? Recuperar y fortalecer la identidad de nuestro Departamento

Hemos venido discutiendo con un grupo de amigos e intelectuales de la ciudad cuáles serán las posibles causas de que no avancemos como región, como ciudad, como sociedad nortesantandereana, y hemos resumido múltiples quejas, análisis, formas de observar la realidad pero pocas veces después de la charla nos atrevemos a pensar o por lo menos proponer cosas o elementos audaces que permitan de verdad cambios contundentes, aprovechare estos espacios para colocar diversos temas de los que hemos concluido pueden ser las causas de estos nefastos resultados que arrojan las diferentes cifras en temas de empleo, gobernabilidad, seguridad, sentido de pertenencia, responsabilidad social, soñar en grande, imagen negativa de nosotros mismos, etc. Por supuesto que hemos pasado por temas tan difíciles como la falta de liderazgos coherentes, capaces y serios, el alto populismo, corrupción y por supuesto un pueblo que elige con hambre, miseria o peor aun complicidad, pero este lo dejaremos para después porque el tema que planteo hoy me llama bastante la atención por lo complejo y por supuesto descabellado inicialmente, pero con el estudio riguroso de la historia y de lo social  político se vuelve muy serio y que esperamos se convierta en tema de debates en tertulias y sobre todo en quienes toman las decisiones, en primer lugar el pueblo soberano, los gobernantes locales y quienes nos representan en las corporaciones legislativas, aquí va……

Hablar de identidad siempre nos lleva a buscar elementos que nos diferencia del resto, pueden ser características de carácter espiritual, físico, territorio, culturales, históricos, lengua, costumbres, posiciones en la sociedad, etc, pero al final no lleva a pensar en lo que somos realmente. En este lugar que por estos días motivo del bicentenario lo hemos denominado : ”Norte de Santander el lugar donde todo comenzó”  han ocurrido como en todo el país desde sus inicios diferentes batallas o disputas de diferentes formas que nos llevaron paulatinamente a perdernos entre nosotros, pasamos por el ser adeptos a la corona española o rebeldes frente a la misma, centralistas o federalistas, liberales o conservadores mejor aun cachiporros o godos, izquierda o derecha y otras formas de división que llevan a la pobreza y a la podredumbre de ideas que nos separan y nos hunden mas en las dificultades sociales, aun la desigualdad es muy profunda, el capital y empresarios no son apoyados sino perseguidos y la violencia es el único método de resolución de conflictos, esto ha llevado  que nos conformemos con poco, y la eterna quejadera que no soluciona mucho.

Volviendo atrás, el general Francisco de Paula Santander nos dio su valor, arrojo, principios democráticos, amor por la patria, instrucción publica y las relaciones internacionales, debido a esto y muchas cosas más tomamos su apellido para identificarnos como territorio, dejamos claro que fue acá en donde nació en el hermoso hoy municipio de la Villa el Rosario.

La propuesta es muy sencilla no deberíamos llamarnos Norte de Santander, sino SANTANDER DEL NORTE, no puedo ocultar que dicha conclusión me alarmo porque por supuesto la costumbre, elementos históricos y demás nos llevan a pensar que no es posible; pero porque cambiar el nombre, la discusión se torna desde la semiología y filología, el poder de las palabras, así como hay Santander del sur debemos ser Santander del Norte. Como ejemplo colocamos el tema de Carolina del Norte y Carolina del Sur en los Estados Unidos, Dakota del Norte y Dakota del sur, lo anterior porque creemos que al decir el Norte de Santander es un pedazo de otro mas grande en cambio decir Santander del Norte nos lleva a ser ya de entrada mucho más importantes y por supuesto nos permita cambiar la idiosincrasia, entonces de manera acalorada comenzamos a discutir si solo con cambiar el nombre cambiaria nuestra actual situación, pues el debate se amplio dijimos que aunque se cambiara este  los problemas seguirán en territorio, pero llegamos a una conclusión, no es lo mismo ser algo que ser parte de algo, no es lo mismo simplemente por ejemplo ser intermediarios en el comercio que tener nuestra propia industria, no es lo mismo elegir personas de afuera o que se enriquezcan con nuestro erario a elegir personas con alto sentido de pertenencia, historia cultura y sobre todo decencia. Por ello propusimos que deberíamos cambiar nuestra percepción de ser un simple accidente geográfico a ser la cuna de todo, recordar la provincia del gran Santander desde donde surgieron todos los procesos de emancipación e independencia, por donde llego el café, donde nace el primer ferrocarril internacional de nuestra historia, las empresas de diversos hombres y mujeres que compartieron sus riquezas con todos los habitantes de estas tierra y demás, es decir nos falta fuerza empuje, berraquera y volver a mirar al pasado para soñar con el futuro mas mediato que es la reactivación de la economía y de la frontera que por mas problemas que puedan suceder estará ahí por los próximos millones de años, recordando que las fronteras son creación de la mente de los humanos y no de la verdadera esencia de la naturaleza.

Cuando nos íbamos a despedir alguien dijo: “bueno, muy interesante todo, pero ahora que hacemos?, ¿lo dejamos solo en hablar carreta o actuamos?” y por ello decidimos seguir buscando las maneras de primero crear en el subconsciente la identidad, de creer que somo capaces, de proponer ideas innovadoras, basta ya de atacarnos y de divisiones, la gente está cansada que mientras todo esto pasa nosotros solo nos atacamos a nombre de otros que se aprovechan de nuestras necesidades diversas, luego hablamos de la creación de riquezas, de la prosperidad, de compartirlas con todos, no es de atacar quienes crean empresa o altos niveles económicos al contrario ayudarle a hacer más prósperos para que todos ganemos, ya tuvimos esa suerte con la familia Rudesindo Soto y Amelia meoz de Soto, los Moller , Teresa Briceño de Moller, volver a tener gobernantes poetas, historiadores y de buenas costumbres como el señor Gobernador Eduardo Cote Lamus, etc, después de esto realizar unas reuniones por nichos empresariales y sociales, en donde todos puedan participar y proponer un proyecto de ley a quienes nos representan para que  esta iniciativa escale al más alto nivel y quizás no se cambie el nombre o mejor aun se cambie pero podamos tomar consciencia de la importancia de rescatar nuestro sentido de pertenencia.

Terminamos esta discusión y cada quien se fue a su hogar, pero la idea no nos ha dejado de rondar la mente sobre todo de pensar de lo difícil que va ser el creer que es posible transformar y creer en nosotros mismos, pues sin miedo iniciamos la tarea; hay vamos avanzando, es posible.

Luis Fernando Niño López

Doctor en historia y artes de la universidad de Granada España Miembro de Número y expresidente de la Academia de Historia de Norte de Santander. luisfernino@hotmail.com

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