Hoy: Mar, septiembre 22 2026

Realidades, no opiniones

Mal contados, hay en el Área Metropolitana de Cúcuta alrededor de 50 medios de comunicación denominados ‘digitales’. Algunos dedicados a pequeños espacios con infraestructura propia, lo cual está muy bien; otros alquilada, otros realizan su labor desde la calle y unos tantos más de los que ni siquiera se sabe quién los representa, pero aun así mueven uno que otro contrato con instituciones públicas y privadas que se ven casi obligados a apoyarles solo por compartir cosas en redes sociales.

Para muchos, hablar de 50 medios de comunicación podría significar que ha pasado al menos una década desde que surgió el primero, pero lo cierto es que los más antiguos no tienen más de cinco años.

Es bien sabido que, en un principio, dicha iniciativa fue un boom en la ciudad por la inmediatez con la que se ofrecían informaciones, bienes y servicios. No obstante, lo que primero fue una alternativa al desempleo y a los pésimos sueldos que medios tradicionales les pagan a algunos comunicadores de la ciudad, terminó por convertirse en una posibilidad de negocio muy rentable y sin mayor esfuerzo para quienes han sabido aprovechar las mieles de las “propuestas comerciales”.

¿Está mal? En absoluto. ¿Hacia dónde voy con este post? Ya lo veremos.

El punto es que, desde entonces muchos, comunicadores o no, se han dedicado a crear y crear páginas para hacer periodismo de ruedas de prensa, ese que consiste únicamente en asistir a las convocatorias realizadas por las instituciones públicas o privadas con las que hayan conseguido algún contrato, encender el celular, poner el micrófono, cumplir con el acto de presencia y justificación para la cuenta de cobro correspondiente y listo. La construcción de contenido poco a poco está muriendo y, con él, la catapulta que significó Facebook para el ejercicio periodístico en redes sociales.

Y es entendible, porque si yo no me esfuerzo, no salgo a la calle ni me asoleo buscando la noticia, pero gano lo mismo que tú con las mismas instituciones, ¿entonces de qué valdría tu esfuerzo? Incluso yo lo he hecho, pero fue ahí donde me aburrí.

Hablando con un “doctor”, este me dijo: -Son pocos los periodistas que realmente conocen los temas y te preguntan o te refutan con base a su conocimiento, pero hay muchísimos otros que te ubican el micrófono y se ponen a dialogar con el colega o a ver el celular; podrías insultarlos durante la entrevista y créeme que ni lo notarían.

Ahí lo caótico no es que esos colegas no sepan ni lo que preguntan o se empeñen en llamar “doctor” a cualquier persona sin un doctorado, no, sino que, además de ampliar esa brecha entre lo terrenal y lo supremo con los funcionarios y la población, también ayudan a que los mismos “doctores” no vean al periodismo de Cúcuta como un ejercicio meramente profesional.

A esa realidad también le atañe ese compromiso tácito, casi invisible pero indeleble que se adquiere cuando se firma el “acuerdo de caballeros”, ese que te dice por cuántos meses tendrás que hablar bonito y hacerte el de la vista gorda sin importar cuán difícil sea la situación.

“No sé si aquí la Policía les da contrato, creo que no, pero igual se han hecho tan amigos que no salen de la estación de San Mateo; van a que les mientan en la cara diciéndoles que la delincuencia disminuyó y ellos con tal de no perder la amistad ni se atreven a refutar”, dijo un líder comunal.

La semana pasada un periodista nacional denunció que dos mujeres, pedidas por la Interpol de Panamá por trata de personas y prostitución de niños que fueron detenidas en el Aeropuerto Camilo Daza de Cúcuta, estarían siendo ocultadas por el Brigadier General Óscar Moreno y, con derecho a equivocarme, nadie dijo nada más que solo conformarse con un video de 57 segundos que les enviaron desde el comando de la MECUC.

“Asimismo ha sido con la polémica del puente de Cuatro Vientos y ni hablar de cómo han callado con anteriores administraciones. ¿Dónde está la ética periodística que les enseñan en la universidad?”, agregó ese líder comunal que dice estar cansado del ejercicio selectivo de algunos colegas en la ciudad.

Al final de cuentas, aquí al igual que en el fútbol moderno lo que importa es el dinero, sé que todos tenemos familias que mantener y necesidades que suplir, pero, ¿tan mal estamos para ejercer nuestra labor en Cúcuta que preferimos simplemente asegurar la pauta antes que la ética de investigar, contrastar y tener criterio profesional?

Al menos yo, por eso y por ahora, preferí alejarme del ejercicio en los medios de comunicación.

Luis Tobón

Comunicador Social.

1 comentario en “Realidades, no opiniones”

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