En su libro “Buena Economía Para Tiempos Difíciles”,, Abhijit V. Banerjee y Esther Duflo, ganadores del premio Nobel de Economía, exponen que, en la crisis actual, algunas preguntas sobre economía y política son centrales, como: ¿Se puede hacer algo para estimular el crecimiento? ¿Qué pasa con el rápido incremento de la desigualdad y cuáles son sus efectos en todas partes? ¿Qué ocurre con la migración?
Lo cierto es que la discordia del público sobre estas dificultades, que enfrentan tanto los países del primer mundo como los países en desarrollo, circunda el mismo escenario: el crecimiento, el medio ambiente, la desigualdad, la inmigración y el comercio, discutidos sin guion entre ideologías políticas fragmentadas que parecen más un intercambio de insultos que de opiniones y teorías sociales.
En la región, acéfala de líderes que postulen propuestas serias en esta campaña electoral del 2022, se escuchan de nuevo las promesas al viento y el clamor por la reapertura de la frontera con Venezuela y el restablecimiento de las relaciones comerciales, un puerto seco, un puerto libre, la implementación de una zona de régimen aduanero especial, la legalización y saneamiento de vehículos de matrícula del país vecino, etc., como si estas fueran la panacea recetada.
Es innegable que a finales del siglo pasado la salud de nuestra economía local derivó totalmente del comportamiento de las divisas en el mercado cambiario informal, pero esa dependencia absoluta del comercio transfronterizo y la especulación financiera, no nos permitió superar nuestra mentalidad fenicia para poder desarrollarnos con una economía independiente y con un desarrollo industrial autosostenible; sumado esto a la mala praxis del comercio ilícito del contrabando en todas sus formas, las exportaciones ficticias, el fraude aduanero y, el intercambio de divisas sin control, que vinieron a ser ante la falta de oportunidades legales, el único pilar de sostenimiento de miles de familias en la región.
Siendo de primordial interés para nosotros dos de los interrogantes antes planteados: ¿Cuál es el futuro del comercio? ¿Pueden los países con costes laborales más baratos llevarse la manufactura global de China? Ya que al igual que el mundo globalizado en nuestra región fronteriza es y será siempre tema de preocupación el desarrollo de nuestro comercio exterior, y si bien, desde el gobierno central se han buscado respuestas a ese problema, es muy poco lo conseguido para solucionarlo favorablemente.
Nuestra aciaga realidad demuestra que los dirigentes políticos de la región, las instituciones gubernamentales, las universidades, la Cámara de Comercio, la Secretaría y Consejería Presidencial de Fronteras, han sido muy inferiores a su responsabilidad, y no han abordado con responsabilidad la búsqueda de una solución tangible al tema frontera, los únicos aspectos de conciliación con el ejecutivo se limitaron a las exenciones del IVA, a tarifas inferiores a la general en el impuesto sobre la Renta, peajes, y el precio y cupo del combustible subsidiado.
Infructuosamente el ejecutivo ha promulgado mecanismos legales para impulsar la creación de nuevas empresas, la generación de empleo, inversión, industria, agricultura, turismo y el comercio exterior; además tiene una promesa sin cumplir desde la anterior campaña presidencial, como fue la de declarar a Cúcuta como una Zona de Régimen Franco, actualmente gozamos de un tratamiento preferente en el impuesto sobre la renta para las empresas constituidas en zonas más afectadas por el conflicto armado -Zomac-. similar las Zonas Económicas Especiales de Exportación – ZEEE -, Zonas Francas Permanentes Especiales, Zonas Económicas Sociales Especiales -ZESE-, los beneficios de la Ley de Fronteras, y la incorporación en el Estatuto Aduanero de la modalidad de Tráfico fronterizo aún sin reglamentación. Pero con todo, ya casi una década después de cerrada la frontera, parece que se hubiera detenido el tiempo y seguimos con los mismos o peores problemas.
¿Por qué en otras regiones han funcionado los tratamientos preferenciales que aquí no tuvieron el impacto esperado?
Como una respuesta a tragedias naturales que generaron cuantiosas pérdidas de vidas humanas, como de infraestructura en grandes zonas geográficas de Colombia, unas regiones como muchas de nuestra patria afectadas por la violencia, la “Ley Páez” y “Ley Quimbaya” surgieron otorgando incentivos tributarios y aduaneros necesarios para que los empresarios a la larga contribuyeran a la transformación del aparato productivo, atrayendo inversión a sus departamentos, permitiendo el desarrollo económico y social, y mejorando la calidad de vida de sus habitantes gracias a la generación de empleos.
Ambas contienen exenciones al impuesto de renta y complementarios para las empresas del sector Agrícola y Ganadero, Microempresas, establecimientos comerciales, Industriales, Turísticos, y las compañías exportadoras y mineras no relacionadas con la exploración o explotación de hidrocarburos.
A diferencia de las prerrogativas para las zonas fronterizas y más afectadas por el conflicto, con estas herramientas legales se eximió el pago de tributos aduaneros las importaciones de maquinaria, equipos, materias primas y repuestos nuevos, con la condición de que los bienes importados fueran instalados, utilizados, transformados o manufacturados, en alguno de los municipios beneficiados por la ley; adicionalmente debían cumplir con la obtención de la licencia de importación por el Ministerio de Comercio Exterior.
Se identifica entonces la franquicia aduanera concedida a las empresas como el elemento determinante para que se pueda iniciar una verdadera industrialización en la región, y es que la maquinaria, los bienes de capital, la tecnología avanzada, las materias primas e insumos a precios razonables son los que vienen a dar a nuestras empresas una oportunidad real de insertarse y de competir en los mercados nacionales e internacionales, pues así estemos en un lugar de paso estratégico entre dos naciones, no es menos cierto que estamos lejos de todo, de las grandes ciudades, de los puertos y muelles marítimos, sin infraestructura vial, amurallados entre agrestes cordilleras, nos encontramos a un abismo de las oportunidades logísticas con que sí gozan otras regiones.
No necesitamos otro terremoto en Cúcuta y su área metropolitana para que el gobierno central fije sus ojos nuevamente en nosotros y nos brinde una herramienta de solución definitiva, no fue un siniestro natural el que esta vez nos ha puesto en jaque, fue una tragicomedia política nuestra desdicha, que lenta, paulatina y perceptiblemente, desde el cierre del paso fronterizo, seguida de la expulsión de nuestros connacionales, la migración sin fin, la presencia de grupos armados al margen de la ley y, el narcotráfico en toda su dañina magnitud, los que poco a poco han menoscabado nuestra indestructible resistencia.
Nos resta jugarnos otra carta, y es gestar una norma legal que incluya una franquicia total de tributos aduaneros y exclusión de acreditación del cumplimiento de restricciones legales y administrativas a la importación de maquinaria y bienes de capital, sus repuestos y partes, materias primas, insumos y tecnología, solo así se tendría una renovada oportunidad de industrialización de la región, como nos fue prometido en la anterior campaña presidencial, y que se nos había olvidado hasta ahora que nos la vuelven a recordar cuatro años después en las plazas públicas.




2 comentarios en “¿ACASO SE NECESITA OTRO TERREMOTO EN CÚCUTA?”
В Telegram появилась дополнительная функция — система звёзд.
Они предназначены для поддержки авторов.
Любой пользователь имеет возможность дарить звёзды создателям.
купить звезды за крипту
Звёзды обмениваются в доход.
Это понятный способ оценить труд.
Оцените функцию уже немедленно.
Join the betmgm casino revolution and win like never before. New players receive 100% match up to $1,000 plus $25 On The House. The king of casinos is waiting — sign up now and make it legendary!