Hoy: Mié, febrero 11 2026

EL DESARROLLO PROFESIONAL DE LA MUJER EN COLOMBIA

Somos una sociedad machista y patriarcal, dicen unos; que somos arcaicos, conservadores y misóginos, dicen otros; que no damos las oportunidades debidas a las mujeres dirán los demás. Creo que todos tienen algo de razón, pues está incluido en nuestra crianza, unos atavismos que no se perciben pero que tienen algo de todo esto, hasta en los simples juegos que orientamos a nuestros hijos e hijas.

Nuestra pareja está en estado de gravidez e iniciamos con la compra de los juguetes para la niña que nos ha confirmado en la ecografía que llegará, entonces los juguetes serán muñecas, peluches, juegos de cocina, etc. Luego inicia el estudio y las orientamos en carreras “propias de la mujer”, como las administrativas, y cuando les damos charlas hacia su vida futura les pedimos que sean una persona que apoye a su pareja para que estén siempre bien.

A simple vista todo normal, pero jamás, ojo jamás, les inculcamos el liderazgo, así ellas sean hijas de mujeres líderes, siempre les deseamos lo mejor pero para papeles secundarios, y esto nos parece bien y normal; es decir, inculcamos en su aprendizaje que deben ser las mejores pero para papeles secundarios, y si eso no lo cambiamos les estaremos colocando un peso en sus hombros que no necesitan.

Hoy muchas se van por la vía del feminismo ultranza, que se está quedando más en el martirio y en la escritura que en cualquier exigencia de avance real, y no es exigir el avance como cuotas, sino como sociedad. Y los cambios en la sociedad empiezan por casa; en nuestro cambio de narrativa al empoderar a nuestras hijas, al dar el ejemplo empoderando a nuestras esposas, en general en entender lo valiosas y competentes que son nuestras compañeras de trabajo y de vida.

Cuando negociamos convenios laborales debemos exigir que se plasmen condiciones iguales para todos los integrantes de la organización empresarial, sin diferencias de género, pero establecer algunas particularidades en materia, por ejemplo de baños adecuados y por qué no, mejorar el tiempo de lactancia, facilitando de la mejor manera esos retos que tiene la mujer moderna cuando quiere ser madre.

Pero el principal reto es vencer nuestro atavismo, nuestra ancestral forma de minimizar a la mujer, de considerarla un adorno, un rol secundario en las organizaciones e incluso en el hogar, donde se les considera la principal gestora, pero las decisiones las toma el padre. Debemos despertar de ese letargo, de entender que nos vienen demostrando día a día su alta capacidad profesional y directiva, debemos dejar de pensar que son el “sexo débil”, la aseveración histórica más estúpida bajo la cual nos resguardamos los machistas, porque privilegiamos la fuerza bruta y nos da pánico dar la batalla intelectual.

Esos atavismos también deben ser responsabilidad de la mujer en su cambio, deber ser más solidarias con su género, más imponentes, buscar menos aceptación y si más reconocimiento, pero en fin, potenciarse ustedes y a las mujeres a su alrededor, un ejemplo claro y firme fue el dado empresarialmente por Claudia Uribe en la dirección pasada de Comfanorte, pues los cercanos a la entidad vimos el surgimiento de un buen feminismo, mujeres maravillosas, profesionales, capaces y audaces y ese es el camino a seguir.

Pablo Emilio Santos Nieto

Administrador de Empresas, egresado de la Universidad Francisco de Paula Santander

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