Hoy: Mié, febrero 11 2026

EL TRIUNFO ESTÁ EN LA BASE

El fútbol es un deporte que en su esencia más bohemia evoca calles polvorientas, e improvisadas canchas de tierra donde transcurrió nuestra niñez, donde pateábamos descalzos una pelota rasgada, disfrutábamos las gambetas, los remates y goles al arco imaginario entre dos piedras. Las únicas guerras que librábamos se daban en los famosos “desafíos” entre cuadras, entre barrios, con gran algarabía entre amigos, siempre en son de Paz.

Este juego de multitudes intrínseco en nuestros genes se convirtió en una opción de vida para muchos. Todos los niños crecen admirando a sus ídolos y cultivan el sueño de un día ser futbolistas, jugar un Mundial representando a su país,ilusión que les da una meta y un sentido claro a su vida. Sin importar el nivel socioeconómico, los niños quieren convertirse en deportistas profesionales.

Cúcuta es una ciudad conectada históricamente con el fútbol uruguayo. Como consecuencia de los procesos migratorios, jóvenes charrúas llegaron a nuestras tierras a abrirse camino en lo que mejor sabían hacer, y fue así como dibujaron con bravura, talento y goles las páginas de la historia futbolística en el estadio General Santander, expandiendo su fama de guerreros al resto del país.

Hoy podría estarse dando el mismo fenómeno histórico en nuestra ciudad, con el gran número de venezolanos que están en búsqueda de las oportunidades que no tuvieron en su país.

Los sueños están ahí generación tras generación, y desafortunadamente también la falta de oportunidades, basta mirar alrededor para encontrar siempre las mismas canchas polvorientas, sin un profesor, sin un líder, sin la presencia de escuelas de formación, sin la sombra estatal que les recuerde que el deporte los aleja de las drogas y ayuda a forjar un futuro promisorio para ellos y el país.

Jóvenes y niños que no tienen una voz de aliento que les recuerde que tener los zapatos rotos y un balón desgastado, no es razón suficiente para entristecerse ni rendirse, por el contrario, que son esas cosas, ellos mismos y sus sueños el motor que necesitan para seguir luchando por su futuro.

La base

El trabajo del fútbol base es clave para entender la mejoría de los países en su nivel de juego, un ejemplo es Ecuador, una selección que venció a Colombia a nivel de selecciones con un categórico 6 a 1, que sí clasificó al Mundial de este año, y que tiene una estructura más sólida a nivel de clubes locales lo cual se ha representado en los campeonatos internacionales de la Conmebol.

El club Independiente del Valle es un gran ejemplo sobre como el trabajo con los jóvenes no solo en el aspecto deportivo, sino también educativo, es la clave para el desarrollo de deportistas integrales, de alto nivel, y gran compromiso con su trabajo.

Este equipo ecuatoriano ha logrado desde sus inferiores construir una concepción del juego, que ha alimentado con futbolista salidos de sus escuelas a su equipo principal, otros clubes ecuatorianos, y a la selección nacional.

El trabajo de inferiores los ha llevado a competir en una final de la Copa Libertadores, y a ser recientes campeones de la Copa Suramericana. Este club sorprendió al continente de la misma forma que en 2007 lo hizo el club rojinegro de nuestra ciudad.

Somos una ciudad con grandes retos sociales, y solucionar los problemas de Cúcuta es una cuestión compleja que necesita de trabajo en diferentes frentes y de una verdadera determinación en los proyectos.

Pero desde el deporte, con el fútbol, el baloncesto y hasta el béisbol (deporte insignia de Venezuela) podemos ser gestores para moldear y crear oportunidades a los miles de jóvenes cucuteños y venezolanos que quieren tener la chance de buscar un mejor futuro con su talento y su empeño

Los futbolistas nortesantandereanos no han tenido siempre la posibilidad de brillar en casa, Yulián Anchico, los hermanos Briceño, Leandro Castellanos, entre muchos otros jugadores han tenido que salir de este departamento en búsqueda del éxito.

Más que nunca se necesita, y están dadas la condiciones para proyectar la región con una escuela de fútbol base que alimente el rentado nacional con jugadores juveniles de esta región, y poder ser una plataforma para impulsar a los buenos deportistas locales, enriquecida con la población migrante de nuestro vecino país.

Con un balón y una mano amiga que guíe se puede lograr que el próximo James Rodríguez, nacido en estas tierras pero que nunca jugó a la pelota en nuestros campos, para que pueda brillar en casa y demostrar lo que vale el talento de nuestras tierras cucuteñas.

Daniel Mauricio Villán

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