Mucho se ha hablado del Centro de Convenciones y los beneficios que traería para el área metropolitana de Cúcuta, pero luego de tantas reuniones y anuncios, la realidad es la misma que por tradición padece la región.
Que se iba a construir en Villa del Rosario, que llegaría hasta La Parada, que tendría miles de metros cuadrados, que había tantos millones de presupuesto, que se construiría con materiales del departamento… pero a la fecha no hay ni la primera piedra del proyecto que pretendía revivir la historia, promover el desarrollo y captar el respeto de propios y extraños a la cuna del territorio nacional.
“El proyecto ha sido un sueño para la ciudadanía desde el 2004. Sin embargo, falta compromiso de parte del gobernador, de nuestros representantes en la Cámara y Senadores, para que se ejecute ¡por fin! dicha estructura que sí beneficiaría al área metropolitana de Cúcuta, pero necesitamos de mucho esfuerzo para poder establecer a Villa del Rosario como un verdadero punto de connotación internacional autosostenible que no dependa nunca más del contrabando”, dijo Freddy José Pinillos, Salvaguarda del Patrimonio Cultural Rosarience.
Pinillos agregó que “lo triste es que las gobernaciones y las alcaldías vienen realizando promesas desde el 2004 que no cumplen, y el temor de la comunidad es que la obra no arranque o que en caso de hacerlo, no se haga planificada para que no quede como un elefante blanco que afectaría mucho más a un municipio tan olvidado como Villa del Rosario”.
Propuso al gobierno nacional que se articule un equipo de planeación con enfoque holístico, que promueva la inversión privada con enfoque internacional, en el mejoramiento autónomo de la economía en esta zona de frontera.
“Es importantísima la oportuna ejecución de este proyecto. Sería un salvavidas para la generación de empleo en el marco de la crisis que ha generado el coronavirus. Sería saldar tantas deudas con esta región que le ha aportado muchísimo a Colombia en causas de independencia, libertad y constitución, pero no nos han tomado en cuenta ni siquiera para proponer el nombre del Centro de Convenciones, que debería llamarse Frutos Joaquín Gutiérrez de Caviedes, prócer rosarience que está en el olvido como la región”, zanjó Pinillos.
Desde la veeduría del Patrimonio Cultural Rosarience se espera que la Cámara de Comercio de Cúcuta tome la batuta de la situación, pero a todas luces la crisis de la entidad y la posible el limbo en el que se encuentre la entidad cameral, tiene preocupada a la ciudadanía.
En 2019, la cámara de comercio apoyada por gremios como Camacol y Cotelco desarrolló un estudio en el que se evaluaron hasta 6 predios para la consecución de la obra que tendría un salón principal, salones auxiliares, zona al aire libre, un área de servicios, estacionamiento y un área de expansión.
En marzo de 2020, luego de una reunión interinstitucional, el ex presidente ejecutivo Héctor Santaella expresó que una vez se firmara el contrato para los diseños, los planos estarían listos en seis meses.
Sin embargo, un año después, en marzo del 2021, se pudo conocer que mediante la firma de un compromiso gubernamental y respaldado por los alcaldes del área metropolitana y la Universidad de Pamplona, se empezó a trabajar en un “nuevo compromiso” para la construcción del Centro de Convenciones más afamado de la región. La realidad es que ya vamos a pasar la fecha del bicentenario y aún no se han contratado los diseños de tan importante obra.




1 comentario en “¿En qué va el Centro de Convenciones?”
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