Hoy: Lun, agosto 17 2026

Es marzo nuevamente, cuando todo comenzó

Es marzo nuevamente, cuando todo comenzó el santanderista 2

Es marzo nuevamente, cuando todo comenzó el santanderista

A finales de 2019, varios casos de una neumonía “de origen desconocido” fueron detectados en Wuhan, una ciudad al centro de China. Desde entonces, el mundo no solo se ha enfrentado a su mayor reto sanitario, sino que también se ha tenido que adaptar a nuevas formas de vivir.

Para la fecha, en Cúcuta se creía que la enfermedad no llegaría a esta zona de frontera; la vida transcurría normal en medio de las costumbres locales y, de vez en cuando, se veían las noticias para saber cómo en Wuhan transcurría la situación.

Hoy, nuevamente es marzo y con la llegada de este mes, vuelven al imaginario tantos momentos que inesperadamente tuvimos que afrontar como población. No obstante, evidenciando y sorteando grandes falencias en diversos frentes que, de no ser por la pandemia, continuarían debajo del tapete en nuestra ciudad.

Trece de marzo de 2020, primer caso reportado de coronavirus en Cúcuta. ¿Usted qué hacía en ese momento?

A Juan Carlos Vergel, médico cirujano de seno, la vida le cambió en un parpadeo cuando tuvo que armarse de valor para seguir ejerciendo su profesión juramentada en beneficio de la comunidad, toda vez que se ingeniaba alternativas inimaginables para cuidar a sus padres de la enfermedad que ya comenzaba a generar zozobra en el territorio nacional.

“Con la pandemia todos tuvimos que salir de nuestra zona de confort. En mi caso, había iniciado algunas labores en Bogotá y, con los vuelos cancelados, asumí el reto de manejar de aquí hasta allá y viceversa. Entre junio y agosto realicé al menos 12 viajes donde solo paraba un par de veces en el camino para echar gasolina, y llevaba mi propia comida para evitar el contacto con los demás”, indicó el representante del movimiento ‘Día internacional de la lucha contra el cáncer de seno’ en nuestra ciudad.

Y es que, además, Vergel ha tenido que ser la fortaleza para sus padres y sus complicaciones de salud; una situación que seguramente les sucede a muchas familias en nuestra ciudad y, ahí, es donde surge la empatía como parte de la transformación social, necesaria, para superar los embates de la pandemia contra la población.

“Mi mamá, también profesional de la salud que trabaja en el Hospital Universitario Erasmo Meoz, es obesa, diabética e hipertensa. Juntos tuvimos que trabajar en la modificación de su diario vivir y de su rutina laboral, limitando los espacios para socializar y extremando las medidas de seguridad, no solo por ella, sino por mi papá que es paciente crónico con mucha vulnerabilidad”, expresó Vergel.

Los señores Vergel Martínez, de 63 años ella, y 59 él, vivieron momentos de angustia cuando ella se contagió del virus pudiendo empeorar la condición de su esposo, que padece una enfermedad neurológica degenerativa.

“Mi mamá es ginecóloga y por causa de su labor debe ir a diario al hospital a pasar revista a las pacientes. En algún momento se contagió y eso nos alertó muchísimo tanto por ella como por mi papá. Tuvimos que aislarla y, aunque estuvo asintomática, junto a mi hermano estuvimos en ese vaivén tanto para continuar trabajando en medio de la crisis como para velar por el bienestar de nuestros papás”, comentó Juan Carlos.

Aunque para Vergel, realmente Cúcuta no tuvo conciencia de la gravedad y magnitud de la crisis hasta tanto el coronavirus no comenzó a tocar a la puerta de propios y familiares; ahí, según él, fue cuando la historia, con más de 1.800 fallecidos a la fecha, de acuerdo a la Secretaría de Salud, se partió en pedazos en nuestra ciudad.

“Todas las muertes son importantes y seguramente lo que yo viví con mis padres no es ni la mitad de lo que afrontaron aquellos que perdieron a un ser querido. Precisamente por eso he luchado tanto junto a mi familia, sobre todo porque la falta de conciencia se llevó a muchas personas que, primero, no eran conocidas, y que, finalmente, en diciembre, fueron rostros cercanos que no estuvieron en nuestra mesa”, aseguró.

Vergel asegura que, a pesar de algunas falencias evidenciadas en el manejo de la pandemia en nuestra ciudad, algo para lo que nadie en el mundo estaba preparado, en Cúcuta hay que tener paciencia en la ejecución del Plan Nacional de Vacunación. Además, considera que las entidades y entes territoriales deben fortalecer la idea de que la vacuna es la mejor alternativa que tenemos para superar la crisis y retornar a la normalidad.

“Pienso que el gobierno ha hecho su mejor esfuerzo y, como profesional de la salud que trabaja tanto en Cúcuta como en Bogotá, conozco de primera mano esas dos caras de la moneda; ya poco a poco están llegando las vacunas y pronto se dará vía libre a privados para el acceso a las mismas. Hay que tener paciencia y sobre todo fortalecer la comunicación con quienes tienen temor de vacunarse por alguna reacción en particular”, enfatizó.

Es marzo nuevamente, cuando todo comenzó el santanderista 2

Juan Carlos Vergel Martínez y sus padres, debido a su compleja labor en las áreas de contacto estrecho quirúrgicas y pisos del Hospital Universitario Erasmo Meoz, fueron priorizados en el Plan Nacional de Vacunación para recibir la dosis del primer lote Pfizer que llegó a nuestra ciudad, y aunque consideran que ninguna palabra devolverá la sonrisa a los cientos de familias que perdieron sus seres queridos en la batalla contra el coronavirus, sí tienen la convicción de que estamos frente a un momento histórico para renacer.

Equipo periodístico El Santanderista

3 comentarios en “Es marzo nuevamente, cuando todo comenzó”

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio