Antes del hecho que hizo historia en el mundo actual, la llegada de una pandemia devastadora nos llevó a ejercer cambios drásticos e implementar acciones obligatorias, entre ellas usar la mascarilla facial, o comúnmente conocido como tapabocas. Este fue impuesto rápidamente, aunque fuera un elemento poco conocido y utilizado, que solo era visto en personas con ciertas patologías o por quienes ejercían labores que demandaban su uso.
En el 2019 surge la historia ya conocida por todos, generando que en el año siguiente el desborde en el uso de un elemento de protección personal fuese masivo, a tal punto llegó este suceso, que su producción era débil ante la creciente demanda, los costos excesivos se dispararon, pero la recursividad en el país no se quedó quieta, entonces, llegaron los tan peculiares diseños y creaciones inspirados más en la moda que en la salud, pero que a larga lograron solventar un déficit.
Durante los máximos picos de pandemia, oír las cifras por decesos era motivo de incertidumbre y angustia; entonces, la palabra autocuidado fue la estrategia aliada en la prevención y solo éramos conscientes de una única amenaza, un virus mortal, desconociendo la cantidad de enfermedades que pudiesen prevenirse con la misma medida. Y este es el motivo por el cual usted debería tener en cuenta los otros beneficios que puede alcanzar con una práctica sencilla en su día a día.
El tapabocas se convierte en una barrera que protege al cuerpo humano durante su uso, ofreciendo un estado de menor riesgo, llevando al individuo a potenciar su nivel de salud, teniendo como premisa que es más fácil y económico prevenir que llegar al proceso de la enfermedad, tratamiento y rehabilitación. Entonces, es importante destacar que no solo debemos evitar el virus mundial, también existen cientos de patologías que se transmiten por vía aérea, es decir, por las micropartículas de saliva que un individuo emite la hablar, toser o estornudar, y que pueden desencadenar un desequilibrio en la salud física. Entre ellas podemos encontrar varias infecciones respiratorias como el resfriado común y enfermedades como la tos ferina, varicela, tuberculosis, entre otras.
No obstante, existen otros motivos por los cuales usted debería seguir con esta medida; la contaminación es un problema de índole mundial, cada día las condiciones ambientales son menos propicias y la calidad del aire que respiramos disminuye, debido al incremento en el uso de sustancias nocivas y la emisión de gases contaminantes, como los generados por sistemas de transporte o producción de las grandes industrias; todos estos factores agresivos y dañinos motivan a instaurar una función de ayuda adicional al sistema respiratorio, ejercer una especie de filtración del aire inspirado a través del tapabocas, evitando que partículas de mayor tamaño puedan ingresar y generar afecciones significativas.
En Colombia poco a poco se adopta la medida de eliminación del uso obligatorio del tapabocas en ciertos espacios, noticia que para muchos es algo satisfactorio debido a la poca adherencia en el uso. Es necesario resaltar que parte de esta premisa es la gran escalada en la vacunación y disminución de los contagios, lo que no significa que todo haya pasado, la amenaza es latente; ahora el nivel de salud queda a libre albedrío de cada individuo, a lo que puedo aludir un desafío al uso, partiendo desde la toma de conciencia de lo que se puede prevenir con una acción sencilla que no solo va cuidar de sí mismo sino del otro o la comunidad. En síntesis, existen otros motivos por los cuales usted debería continuar con el uso del tapabocas y no solo por el COVID-19, el autocuidado y la prevención son trascendentales en el bienestar de cada ser humano, se puede decir que es un acto de amor propio por la salud y el bienestar.



