Hoy: Sáb, octubre 24 2026

Hacerse a una tajada de Estados Unidos con una app y una tarjeta de crédito

Poder comprar una pequeña porción de un negocio a prueba de tormentas, con proyección de seguir siendo dominante en su industria por las próximas décadas, valiéndose de una ventaja competitiva duradera, era hasta hace unos pocos años un privilegio de los ciudadanos americanos y de las élites del mundo. Hoy en día, gracias a la tecnología, y a la revolución del software, el internet y la telefonía móvil, hasta un trabajador humilde con ingresos mínimos, pero con voluntad de ahorro y algo de curiosidad, puede hacerse, con disciplina, a una participación en los mejores negocios que el mundo entero tiene para ofrecer. En Estados Unidos no es extraño que un taxista invierta en la bolsa, en Colombia ya va siendo hora de que tampoco lo sea.

Es importante que nuestra gente mejore su educación financiera, no puede ser que el destino más común de los ahorros de la clase trabajadora sean un CDT, un préstamo informal a un vecino, o en el mejor de los casos una cartera colectiva de una entidad financiera, estas opciones son muy poco rentables, o no ofrecen la seguridad necesaria. En el caso de un CDT, su rendimiento muchas veces no es suficiente para compensar la inflación, y mucho menos la devaluación del peso frente al dólar. Muchas personas se vuelven prestamistas sin tomar las precauciones más elementales, y quienes se aventuran en una cartera colectiva, se exponen al mediocre desempeño que han tenido los títulos nacionales.

La actividad de invertir consiste en colocar un capital con una expectativa de tener rendimientos futuros, pero con una mediana certeza de que el dinero comprometido no se va a perder, todo lo demás es especulación. Es por eso que fomentar la educación financiera de nuestros jóvenes desde el mismo colegio, pero con una visión internacional, con enfoque hacia las oportunidades que ofrece la bolsa de valores de Nueva York, sería un aporte muy valioso para la salud económica de las futuras generaciones. Muchas empresas americanas se están tomando el mundo, muchas son nombres familiares para los colombianos como, por ejemplo, Facebook, Apple, Netflix, Google, etc. Muchas otras no son tan conocidas aún, o no necesariamente son americanas, pero de todas maneras cotizan en la bolsa de Nueva York, por medio de un título de depósito extranjero (caso del Grupo Aval y Ecopetrol, que siendo colombianas cotizan en esa bolsa).

Los gigantes tecnológicos han amasado un poderío tan grande que se han prácticamente blindado de la competencia, siendo imposible hoy en día pensar que un tercero pueda llegar a desplazarlos de su lugar de dominancia. La consecuencia es que estas compañías, en el mediano y largo plazo, solo van a seguir creciendo en sus ingresos y utilidades, y por ende su valor en bolsa, en un marco de 5 o 10 años, seguirá aumentando. En varios casos su flujo de caja es tan grande que sus juntas directivas asignan presupuestos enormes para la recompra de acciones que cotizan en bolsa para luego ser canceladas, aumentando así la participación de los accionistas restantes, cosa que se convierte en un catalizador más de la apreciación en bolsa.

No hay que ser experto para saber que estas compañías, con su enorme dimensión y fenomenal liderazgo ejecutivo, van a seguir creciendo y valorizándose. Aunque el cementerio tiene un lugar reservado para quienes han sucumbido en el intento de predecir el futuro económico, lo cierto es que nuestra moneda está expuesta a los vaivenes de la política interna, a la baja competitividad de nuestra economía y a los sorpresivos choques externos. Por eso nuestros ahorradores deben empezar a mirar a las opciones de invertir directamente en un portafolio de unas cinco acciones de gigantes tecnológicos, buscar en internet “cómo invertir en acciones de Estados Unidos”, seguir las instrucciones, comprar todos los meses pequeños montos de no más de 10 acciones conocidas y con trayectoria de buen desempeño y posteriormente olvidarse de ellas por unos 5 o 10 años. Con muy buena probabilidad, quienes opten por este camino serán muy ampliamente recompensados, siempre y cuando no salgan a vender apenas haya un episodio de turbulencia.

Elías Marún Helo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio