El tiempo de una revolución educativa en nuestro país no da espera. En este sentido, la educación en Colombia debe tener una transformación completa en su base formativa (colegios públicos y privados), y de igual manera, en los centros de educación superior regionales, dando respuesta a las nuevas realidades digitales, tecnológicas (Inteligencia Artificial – IA, robótica, programación), sociales, culturales, así como a los nuevos oficios y a las nuevas empresas que vienen surgiendo en esta era 5.0
Por ello es importante contar con centros de educación primaria y secundaria, dirigidos por rectores líderes con formación gerencial y educativa de vanguardia, que junto con su equipo de profesores desarrollen en sus establecimientos educativos los diferentes tipos de inteligencias en los niños.
Uno de los caminos a explorar, es el diseño de mallas curriculares influenciadas por la práctica, la innovación, la experimentación y la gamificación, con grandes áreas de conocimiento enfocadas a:
- Humanidades (ciudadanía activa, ética, comportamiento social).
- STEAM (ciencias, tecnología, ingeniería, artes y matemáticas), con práctica real enfocada a la realidad actual y futura, investigación y comprensión del contexto regional, nacional e internacional para su aplicación.
- Finanzas familiares y empresariales (desde los conceptos básicos hacia las bases de inversión, la cultura del ahorro y simuladores financieros).
- Deportes, salud física y alimentación saludable.
- Emprendimiento e Innovación.
- Sostenibilidad, Valor Compartido, Medio Ambiente e Innovación Social.
- Español, bien hablado y bien escrito (ortografía).
- Habilidades Comunicativas, énfasis en redacción de textos, lectura crítica, análisis y síntesis.
- Manejo de un segundo idioma hablado y escrito.
- Habilidades Blandas: liderazgo en entornos complejos, pensamiento global y crítico, resolución de problemas, inteligencia social y emocional, resiliencia, oratoria y debate.
- Nociones de programación, robótica e inteligencia artificial.
Así acortaríamos procesos formativos que en la actualidad son muy extensos y poco pertinentes, para los cambios que se presentan en el mundo. Al desarrollar dichos procesos, los estudiantes tendrán competencias, habilidades y herramientas que les permiten estar mejor preparados, para asumir los desafíos de su futura educación superior y de la sociedad en general.
Es claro el avance que están teniendo plataformas educativas como Platzi, el emprendimiento de educación digital más exitoso en Latinoamérica liderado por el colombiano Freddy Vega, con resultados visibles en cuanto a la empleabilidad y contratación de trabajos remotos, de quienes han hecho sus cursos.
En este sentido, las universidades y centros tecnológicos deben tener una efectiva reingeniería, y es muy posible que, a la vuelta de unos años, ya no sean esas instituciones que hemos conocido tradicionalmente.
Para estos tiempos de cambios permanentes, se requieren instituciones de educación superior lideradas por rectores con visión de futuro, gerentes universitarios expertos en la complejidad, el caos y la incertidumbre, constructores de equipos de trabajos dinámicos, flexibles y adaptativos, evangelizadores de la innovación abierta, líderes conscientes de invertir en el entrenamiento y reeducación (upskilling y reskilling) de su equipo de trabajo docente y administrativo, que sepan entender hacia dónde va el mundo.
Estos centros de estudio deben replantear su oferta académica, analizando la demanda y tomando decisiones en cuanto a la sobreoferta de programas similares, entendiendo la generación de valor que da la diferenciación, y poder contar así con carreras más cortas enfocadas a las nuevas realidades del mercado laboral y empresarial, al emprendimiento y a la innovación, carreras tecnológicas o profesionales con énfasis o especialidades, no con diseños curriculares genéricos, que terminan siendo ‘commodities’ sin ningún valor diferencial. También se hace importante que estas ofertas académicas desarrollen en los futuros técnicos, tecnólogos y profesionales, sus habilidades blandas, técnicas y empresariales.
Asimismo, las universidades regionales deben desarrollar plataformas virtuales potentes y dinámicas, para que los estudiantes puedan acceder a contenidos de valor, desde cualquier parte del mundo y al ritmo que lo deseen. Comprometerse con la internacionalización plena del currículo, involucrar de verdad a empresarios y profesionales destacados de empresas privadas y públicas que aporten a la academia desde su experiencia, realizar muchos más intercambios internacionales para docentes y estudiantes, de igual manera, hacer alianzas con otras plataformas educativas digitales, que complementen momentos formativos y también con universidades top colombianas y extranjeras, con fortalezas en estos desarrollos digitales.
Las universidades regionales, de cara al presente y futuro del país y del mundo, deben estar enfocadas en el desarrollo de alianzas efectivas mediante la Cuádruple Hélice (Academia, Sector Público, Gremios y Empresarios, Sociedad Civil -ONG-), realizando proyectos de inversión e investigación de alto impacto (yendo más allá del paper no generador de valor), patentes, desarrollos tecnológicos, estudios socioeconómicos, proyectos de innovación social, innovación tecnológica, así como emprendimientos y spin off empresariales.
Por ello, también se hace necesario reenfocar el rol docente para las necesidades actuales y futuras de la educación. Es prioritario contar con profesores mentores, generadores de aprendizajes efectivos, conocedores de las nuevas tecnologías, que estén en constante reentrenamiento, con experiencia y contacto permanente con la empresa privada, gremios, con el sector público y ONG. De igual manera, profesores líderes que inspiren, que orienten, que guíen a sus estudiantes y les desarrollen una visión global con impacto local y alto nivel de ética y consciencia ciudadana.
El tiempo de la revolución educativa es ya y no hay más espera.



