Hoy: Dom, agosto 16 2026

AL RESCATE DE NUESTROS VALORES

De acuerdo con la percepción de muchos ciudadanos, en Colombia estamos transitando por una senda de impunidad, en la que a través de la política y acciones criminales se puede llegar a ocupar cargos que determinan el rumbo de nuestra sociedad.

Las reglas establecidas por nuestro sistema democrático nos permiten que, sin el más mínimo conocimiento, podamos alcanzar un cargo de elección popular y muchas veces terminamos improvisando a la hora de ser electos, dejando los destinos de la sociedad a la suerte, tal como ocurre en las corporaciones públicas desde concejos municipales hasta el mismo ejecutivo.

Con esto no quiero decir que sea necesario ser egresado de una corporación de educación superior para identificar los problemas que tanto aquejan a las comunidades, pero sí debemos ser más cautelosos con la mano criminal que tras comprar el favor popular termina gobernando.

Nuestro país le está enviando un mensaje erróneo a las presentes y futuras generaciones, con eso de que aquellos individuos que no se ajustan al régimen legalmente establecido, irrespetando la normatividad legal, son premiados; mientras a los que nos ajustamos a la constitución y a la ley, se nos premia de manera indigna con el olvido.

Desde hace más de medio siglo, se reparte perdón social a los distintos actores en armas, gozando de privilegios con representación política, mientras tanto, desde mediado de los 80, las víctimas nos contabilizamos por millones y eso sin tener en cuenta en este vulgar conteo las víctimas de la mal llamada época de la violencia bipartidista.

Privilegios para todo tipo de desmovilizados o amnistiados, abandono social y estatal para los desplazados.

¿Qué mensaje le estamos enviando al mundo desde el país del sagrado corazón de Jesús?

Esforcémonos todos, desde nuestros artes u oficios, para rescatar los valores que nos ayuden en la construcción de una sociedad en equilibrios, donde cada uno reciba por méritos de acuerdo con el resultado de sus acciones y no donde las formas de violencia impongan las condiciones.

Es hora de llevar en alto el nombre de la nación, una sociedad respetuosa del derecho ajeno, sin espacio a la intolerancia, donde asumamos con responsabilidad individual los desaciertos que dan forma a la personalidad inherente a nuestra condición humana.

Donde prevalezcan el respeto a las ideas contrarias y no donde el bullicioso ruido de las armas establezca normas por las cuales se premian, de ser así será costumbre generacional ver crecer el número de desposeídos por la violencia que tocan puertas, en busca de subsistencia por culpa de nuestra permisividad ante lo que vemos como compromisos de otro.

Es oportuno que en medio del agite político que se mueve en el país, no sean las emociones las que nos empujen a tomar partido, vayamos tras de aquella propuesta que nos permita el trabajo en equipo, solidario y cooperante sin ningún otro motivo que el florecimiento de una verdadera justicia.

NERIO LUÍS MEJÍA, Líder social del Catatumbo y Defensor de DD. HH

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