Cada 4 años se repite la visita de nuestros primos lejanos, llegados de otras partes del país, con la aspiración de ser presidentes; es ahí donde uno ve que quieren tomarse la foto con nosotros, con los abuelitos, las amas de casa y con cualquiera que se les pase por el frente. Abrazan hasta a las personas de la calle, alzan bebés, bailan, cantan, tocan instrumentos, juegan fútbol, se pintan la cara; tanto que hasta llegan a ponerse la camisa del Cúcuta Deportivo. Ya no son hinchas de Bucaramanga, del Junior, ni de Nacional o el Medellín, tienen la solución para todos los males, parecen culebreros y oportunistas, dándonos la cura para la educación gratuita, para el empleo, la salud y la reactivación de nuestra frontera.
Ahora sí todos quieren probar nuestra gastronomía deleitando nuestro pastel de garbanzo, tomándose la foto en el periódico “La Opinión” y haciendo caras de que nunca habían probado esa delicia, un poco más y les creemos que van a llevar de recuerdo para sus familias.
En el otro lado también tenemos otros anfitriones que eran del trapito rojo, que con el tiempo se fue destiñendo a verde, pues como está de moda el cambiar de colores hasta que se consiga el que se ajusta a sus necesidades; siendo sincero, esta ciudad es la quinta con más votación del país, la que siempre ayuda a montar presidentes, pero tenemos que analizar qué ha dejado ese apoyo real en infraestructura, empleos, seguridad, salud y educación. Nos ha ido bien ayudando a elegir a nuestros presidentes, a esos primos lejanos con grandes maquinarias y vestidos de marca, a esos que, como un antiguo senador de la república, tocan el hombro a sus electores y dicen ‘cuente con eso’.
Contar con eso, es creer que harán algo real dentro de sus planes o propuestas para las fronteras, sea la Norte de Santander, Arauca o La Guajira, fronteras afectadas desde el 2015 con el cierre de Venezuela, donde ya no hay un intercambio cultural y económico que generaba $5.000 millones de dólares por año, con empleos directos e indirectos.
Será que esos primos lejanos que quieren llegar a la Casa de Nariño se acordarán de nosotros cuando ganen; o solo seremos visitados en otros 4 años por otros primos que van a prometer cambiar las condiciones de la ciudad y del departamento, que se pondrán la camisa del Cúcuta en sus diferentes etapas deportivas cuando estuvo en la B, cuando ganamos en la A y estábamos en la Libertadores o cuando entró en crisis y logró tener otra vez su reconocimiento deportivo, pareciera un presagio hacia dónde puede ir el país, el departamento y la ciudad.
Además, como toda campaña, nos ilusionan y se van; nos dan las camisetas, las gorras y microperforados para carros, hasta algunos “son voluntarios” en campaña, o sea que lo hacen de forma gratuita, pero en todas las campañas, sean de derecha o de izquierda, salen rajados cuando se les pregunta por las propuestas de sus candidatos. Es muy evidente observar a los coordinadores o encargados de campaña alardear que están apoyando a sus candidatos de forma “voluntaria”, esperemos que el pueblo elija lo mejor para esta ciudad y que la voz del pueblo, como dice la frase, “Sea la voz de Dios”.
Para concluir quiero decirles a todos los ciudadanos que es hora de votar a conciencia y determinar qué es lo mejor para esta región; los invito a que lean las propuestas de sus candidatos, analizar si son factibles y realizables para el país y la región. Cuestionarse internamente si en verdad estamos apoyando a la persona correcta, analizar críticamente quién activará económica y socialmente esta frontera colombo-venezolana, una frontera viva que tenía la fama de ser la frontera más activa de Latinoamérica y que al día de hoy, es la frontera más muerta de toda Suramérica.




1 comentario en “CÚCUTA, PARAÍSO ELECTORAL”
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