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Cariño verdadero

En el año 2012 cuando el Cúcuta Deportivo solicitó ante la superintendencia de sociedades el proceso de reorganización empresarial, lo hizo porque la quiebra era ya inminente. Para ese año, los pasivos  externos ascendían a $17.497 millones de los cuales 1.415 millones correspondían a obligaciones laborales y presentaba un patrimonio negativo, si, negativo de $3.260 millones. Más del 80 por ciento de sus pasivos presentaban más de 90 días de atraso y el panorama era bastante oscuro. Esta era la situación del equipo, con los dueños anteriores a José Augusto Cadena. En ese momento, el club no valía nada, absolutamente nada y las cifras eran de un color escandalosamente rojo, y fue precisamente en ese momento cuando Cadena se hizo a una mayoría accionaria que le permite ser presidente del equipo.

No se trata de defenderlo, pero por su apodo del mercenario del futbol, y por sus actuaciones al frente de otros clubes del futbol colombiano, desde el día 1 de esta historia, José Augusto Cadena siempre ha dicho que es un hombre de negocios y que entiende al fútbol como tal, como un negocio, es decir que no le importa para nada la historia, la tradición, la hinchada, etc.

Y el plan de negocios de Cadena hasta el año pasado, iba de acuerdo a lo planificado por él. Luego de 6 años de altibajos (con descensos y ascensos incluídos), y de aprovechar los fabulosos ingresos por concepto de derechos de televisión y otros derechos que le gira la Dimayor al equipo por ser uno de sus socios con ficha, logró abonar algunas de sus acreencias y empezar un cierto ordenamiento financiero, que muestra en el papel unos números diametralmente opuestos a los consignados en aquella solicitud de reorganización empresarial del año 2012.

A 31 de Diciembre de 2019, los estados financieros del Cúcuta Deportivo, mostraban unos activos de $26.582 millones, con unos pasivos de $13.628 millones y por lo tanto un patrimonio de $12.954 millones de pesos. Este “mago” de las finanzas, muestra en el papel un equipo con un patrimonio interesante, que hace parte de un proceso de reorganización empresarial vigilado por la superintendencia de sociedades, y que es muy útil porque tiene congeladas las deudas anteriores hasta que las pague en varios años. Tal vez por esto y por el profundo sentimiento de la ciudad, cada vez que un grupo de empresarios le plantea el negocio de venderlo (generalmente cuando el equipo anda mal en lo deportivo), el mago dice que no le interesa, que el equipo está muy bien financieramente saliendo de sus problemas e incluso en algún momento se atrevió a dar a entender que no lo vendía, pero que para hablar con alguien del tema tenían que poner algo así como 10 millones de dólares sobre la mesa para empezar las conversaciones.

Con lo que tal vez no contó el señor Cadena, fue con un par de situaciones que no estaban en las cuentas de nadie. La primera, el desacierto de la Dimayor en el tema del canal pago para el futbol colombiano y que le costó la salida al anterior presidente por el incumplimiento en el negocio con los clubes asociados. La segunda, la pandemia del covid-19, que puso en el congelador todas las actividades deportivas, con su lento reinicio y la prohibición de acceso de los hinchas a estadios y demás. Estas dos situaciones, más la presión por el no pago de sus acreencias por parte del Alcalde de Cúcuta (su principal acreedor junto con el IMRD) tienen contra las cuerdas a Cadena, que busca como sea comprar tiempo para recibir algún dinero por parte de la Dimayor y junto con una dosis de presión por parte del periodismo local y los hinchas, lograr abonar algo de dinero al municipio presionando que a cambio le permitan jugar en la ciudad y cesen las reclamaciones de incumplimiento ante la superintendencia. Por ejemplo, si debe 1.000 millones, abonar 300 o 400, pidiendo renegociar la deuda y así seguir corriendo la arruga.

Lo cierto es que al analizar con algo de detalle los estados financieros que presenta la empresa en el balance de la superintendencia de sociedades, saltan varias dudas que ponen a pensar a cualquier inversionista sobre la veracidad de las cifras, y es allí cuando la magia, parece más bien un maquillaje financiero. Utilizar un método de valoración de la empresa con los datos disponibles es casi imposible, precisamente por la falta de datos y la falta de claridad de los existentes.

Los principales activos del club, corresponden a 3 predios y unos derechos deportivos o fichas. Los predios son rurales o en el mejor de los casos están ubicados en expansión urbana. Dos están en Cúcuta en el sector del Rodeo y en San Faustino. El tercero en el municipio del Zulia. Probablemente no tienen servicios públicos. Estos lotes están contabilizados en los estados financieros por más de $7.000 millones, una suma a simple vista, bastante elevada para sus características. Tal vez el activo más gaseoso, es el que se denomina intangible, el cual reporta un valor de $16.752 millones, conformado según los estados financieros por algo que llaman ficha deportiva de los jugadores Darwin Carrero- Luis Fernando Miranda-Obando Henry-Jefferson Solano-Chaverra Juan Camilo -Juan Pablo Marín-Pérez José Orlando- Solano Montañez Héctor- Ramos Ramírez Jeferson Michell.

Por el lado de los pasivos, y a pesar de que señalan dentro de estos los que denominan como cuentas por pagar comerciales (no corrientes) por 3.089 millones y que según las notas  corresponden en su mayoría a las acreencias aceptadas en la ley de reorganización, es decir, corresponden a las deudas que el equipo viene arrastrando desde antes de la era Cadena y que cuyo pago fue acordado con la supersociedades de por medio, lo cierto es que al leer las notas completas, esto se contradice en una parte que dice textualmente así “A hoy, del total de las acreencias calificadas y graduadas, esto es, $12.532.009.633, el Club ha realizado pagos por un total de $4.441.003.518”. Es decir que la cifra de $3.089 millones, debería estar mas bien por el orden de los $8.000 millones. A no ser que la estén contabilizando de otra forma, que no se entiende claramente, acá habría una grave inconsistencia.

Por último y para no entrar en tantos detalles, los estados financieros si mencionan las diferentes demandas que se encuentran en procesos ante la justicia. Son más de 11 procesos, por cuantiosas sumas, algunos de ellos en dólares y con intereses que van corriendo en el caso de que se pierdan. No es fácil cuantificarlos, pero si hay tres o cuatro procesos con pretensiones bastante altas, que si se perdieran podrían sumar más de $2.000 millones en pagos. Lo interesante, es que a pesar de que estos procesos se nombran, no parecen existir provisiones para hacer estos pagos, es decir no aparecen por ningún lado en el balance, como quien dice, a medida que vayan saliendo los fallos, se va viendo como se paga y si el equipo es vendido pues esto ya sería problema del nuevo dueño, pero sin restarlo de los famosos 10 millones de dólares.

Ante este panorama, es prácticamente imposible que unos inversionistas serios se interesen en comprar el equipo. Con estados financieros bastante dudosos, con situaciones legales de tipo laboral sin responder, con una caída bastante pronunciada en los ingresos de taquillas, con incertidumbre en la Dimayor por el negocio de la tv, y una posible nueva ley que reglamente el futbol colombiano, cambiando las condiciones del negocio. Por el otro lado, el dueño en una posición inamovible, jugando a alargar los tiempos y buscando caja de cualquier forma para seguir en el chantaje con la hinchada y la ciudad. Negociar, no parece posible ante este escenario, por eso me inclino por pensar que lo mejor a pesar de lo demorado y doloroso que podría ser para nosotros los hinchas, es que la superintendencia intervenga e inicie el proceso de liquidación de la sociedad, pero para eso se necesita presión y algo de suerte. Cadena está contra las cuerdas, pero es experto en dilatar. Ojalá y no siga pasando como con la canción, que ni se compra ni se vende…

JUAN FRANCISCO YAÑEZ D.

Ingeniero Civil e Ingeniero Ambiental MSc. Ingeniería y Gerencia de Proyectos de Construcción Universidad de Los Andes, Colombia.
Twitter: @juanfrayadel

4 comentarios en “Cariño verdadero”

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