Una de las grandes problemáticas que ha tenido la frontera nortesantandereana, en especial Cúcuta, ha sido el del abastecimiento y precio de combustibles líquidos derivados del petróleo, o como comúnmente se le conoce: la gasolina. Y cuando digo abastecimiento no lo hago tanto por la falta o no del combustible, sino por el vaivén en que se ha movido el comercio de este, entre el contrabando de gasolina proveniente de Venezuela, los pimpineros, la gasolina exceptuada, la de precio nacional, el volumen asignado a la región, e incluso la escasez cuando en época de invierno, vergonzosamente quedamos incomunicados con el resto del país.
Ahora bien, este tema lo traigo a colación pues el pasado 7 de abril, la Dirección de Hidrocarburos socializó con el gremio de propietarios de Estaciones de Servicio (EDS) la nueva fórmula de asignación y redistribución volúmenes de combustible en la región, que entrará en vigor a final de 2021 con duración de 2 años. Respecto a esto hay algunos cambios que se deben analizar:
El volumen asignado. A pesar de que el volumen se mantiene en 11 millones de galones para el departamento, un estudio del Ministerio tomó como referencia la demanda del año 2019, pues como es bien sabido, la pandemia del COVID 19 afectó considerablemente la demanda nacional de combustible, cayendo en un 13,5% con respecto a 2019, de acuerdo con el estudio presentado por el Ministerio de Minas y Energía. Aun así, respecto a la demanda histórica de combustible, es imperioso traer a colación que, en los últimos años, en la ciudad de Cúcuta se venía presentando un fenómeno de aumento de demanda en las EDS, con ocasión de la deficiente política energética de Venezuela, y consecuencia de esto, la falta de abastecimiento de combustible en el vecino país, y disminución del contrabando, que fue en un inicio el objetivo de exceptuar de algunos ítems la gasolina y así, combatir el contrabando del combustible traído desde Venezuela. Dicho esto, cualquier estudio que contenga la trazabilidad histórica del consumo de combustible en la ciudad en los últimos años, probablemente no pudo prever el fenómeno expuesto anteriormente.
- La asignación a cada EDS. Los dos factores que definirán la asignación de volumen a cada EDS serán: Validación del Comportamiento de Consumo y Validación de la Capacidad de Almacenamiento de la EDS. En cuanto a esta última, hay reservas por parte de los gremios, y es que se considera que la capacidad de almacenamiento no es el único factor que se debería tener en cuenta, pues una EDS con gran capacidad de almacenamiento, pero con una infraestructura física deficiente, una mala ubicación estratégica y mano de obra insuficiente, no podrá vender el combustible y seguramente le quedará un remanente que, según la nueva política del Ministerio, podrá redistribuirse a otras EDS, incluso fuera del municipio. En cuanto a la validación del comportamiento de consumo, también hay reservas, debido a que, si bien es pertinente una validación cada 6 meses del comportamiento de consumo de cada EDS, un registro de venta bajo puede deberse más a una infraestructura deficiente, y no a que el suministro de Cúcuta esté cubierto.
Respecto al punto anterior, se debe analizar que, de acuerdo a la política que plantea MinMinas, si hay remanentes de combustible en algunas EDS, pueden ser reasignados a otros municipios, y en este punto algunos representantes del gremio objetan que, mientras en algunas EDS, que por su ubicación e infraestructura no logran vender la totalidad del cupo asignado, otras con mayor capacidad y mejor ubicación colapsan los últimos días del mes, atendiendo extensas colas de vehículos, motivo por el cual piden que, si se va a reasignar el combustible remanente de algunas Estaciones, sea a otras del mismo municipio.
- Disminución de topes. Uno de los puntos que más llamó la atención fue la reducción de los límites de asignación, pasando de 320.000 galones, a 270.000 galones en las EDS ubicadas en el área metropolitana de Cúcuta, y de 250.000 a 150.000 a las ubicadas fuera del área metropolitana. Esta medida no guarda coherencia alguna con los estudios analizados y mucho menos con la realidad de la región.
La anterior es a grandes rasgos la propuesta del Gobierno nacional para el próximo bienio, y para el lector que busca una explicación lógica a las precitadas medidas, valdría la pena mejor buscar las razones de fondo, y todo apunta a que el Gobierno quiere desmontar paulatinamente la gasolina exceptuada (comúnmente referida como subsidiada), y la mejor forma de hacerlo sin decirlo, es imponiendo ciertos límites a montos, volúmenes y distribución, y la razón de este desmonte, es que las políticas enfocadas a suministrar combustible con precio inferior a las zonas de frontera, para combatir el contrabando, quedan obsoletas toda vez que Venezuela produce cada vez menos combustible, por lo cual dichas medidas no son necesarias. La consideración que desde el gremio se pide, no va encaminada a evitar lo inevitable sobre la exceptuación del combustible, sino a no perjudicar el comportamiento oferta y demanda, con estudios sin fundamento, y consecuencia de esto, redistribuyan a otros municipios con menos demanda el ‘preciado líquido’. Veremos si el gremio cuenta con el apoyo de las autoridades locales y logran hacer entrar en razón al Ministerio antes de que entre la precitada ley en vigencia.



