Durante el pasado mes de abril, el Ministerio de Minas y Energía socializó en varias zonas del país la nueva metodología para asignación de cupos de combustible, exceptuando a los departamentos y municipios zona de frontera. Así las cosas, el cupo para el departamento Norte de Santander seguirá siendo de 11,500.000 galones aproximadamente, y debido al incremento de Estaciones de Servicio (un fenómeno que era casi impensable hace una década en norte Santander, cuando el combustible local que predominaba en la región era el venezolano), se modificaron los topes máximos para las estaciones de servicio, pasando de 320.000 galones en Cúcuta y el área metropolitana a 270.000 máximo, y 150.000 en los otros municipios del departamento.
La propuesta
La propuesta que plantea el Ministerio de Minas y Energía tiene su sustento (según el mismo Ministerio) en una fórmula que promedia variables superiores e inferiores de consumo, en lo corrido del año 2019 y 2020, y de esta forma determina cuál debe ser el cupo de la región, así como la metodología para asignación y redistribución de este de acuerdo con el promedio de consumo que a 15 de cada mes lleven las EDS.
Los dilemas
En primer lugar, genera ciertas dudas el lapso de tiempo que se toma como referencia para determinar la fórmula y el volumen de combustible a asignar, por lo menos para la frontera coombo venezolana, que tiene particularidades que tal vez no tienen las del suroccidente del país; y es que remontémonos al año 2019, que es el primer año que se toma como referencia, y año en el cual Venezuela aun producía alrededor de 850.000 barriles de crudo ( es decir, lo mismo que Colombia actualmente), y por lo cual, aunque en mucha menor medida, aun ese combustible proveniente de Venezuela suplía la demanda en la región, principalmente la de Cúcuta y su área metropolitana.
En segundo lugar, el año subsiguiente, el 2020, fue el segundo año que se toma como referencia para aplicar la fórmula , y promediar consumo, pero como todos sabemos el 2020 fue un año que el país, su economía, la industria, y en general el parque automotor, estuvo totalmente frenado gran parte del año con motivo de cuarentena, toques de queda, y demás restricciones de movilidad que se aplicaron para contener la propagación del virus, paralelamente a esto, Venezuela y su fallida política energética, siguieron en picada, solo que el golpe no se sintió tan fuerte, debido a las precitadas restricciones de movilidad, cuarentenas y toques de queda.
Por último, incluso si el Ministerio quisiera tomar 2021 como referencia, también seria obsoleto pues lo corrido del primer semestre ha transcurrido entre toques de queda, los dos primeros meses del año, paros, bloqueos, abastecimiento y suministro que, si bien no ha escaseado en Cúcuta, tampoco se ha llevado a cabo el desarrollo regular de la operación, motivo por el cual, tampoco corresponde al comportamiento real de la ciudad.
En conclusión, la demanda real de Cúcuta y los municipios fronterizos, aun no la conocemos, pues los hechos sobrevinientes como el virus, los bloqueos, las cuarentenas y demás, no han permitido una dinámica normal de operaciones de transporte y de tránsito vehicular, e incluso, hablando a carta blanca, ha logrado oportunamente amortiguar la ida a pique en producción de combustible venezolano. Ojalá el Ministerio tome en cuenta estas consideraciones, y modifique oportunamente la metodología estándar que desea imponer, pues podría perjudicar a un sector que le apuesta a la generación de empleo formal, que ha venido en crecimiento y que sin duda alguna, con el acelerado crecimiento, se convierten en actores estratégicos para la reactivación económica y laboral del departamento.



