En el 2020 dediqué una de las columnas de opinión a los casos de suicidio que se presentaban para esa época en la ciudad de Cúcuta y Norte de Santander, las causas eran diversas: entornos familiares, abusos y acoso escolar (bullying).
Ahora bien, el regreso de los niños, niñas y jóvenes a las aulas plantea un nuevo reto, después de más de un año de virtualidad, en el cual la interacción cambió de manera radical; se generan cambios en los comportamientos, en la forma de percibir las emociones y reacciones de los diferentes grupos.
En este sentido, el caso de un niño de 12 años, Drayke Hardman, dio mucho de qué hablar en redes sociales y despertó diferentes sentimientos en padres de familia y la comunidad escolar; el pequeño Drayke fue víctima de acoso escolar en su colegio; cuesta creer que un niño de tan corta edad vea en quitarse la vida la solución para dar fin al terror que lo asechaba.
Por esta razón, es importante generar una nueva conciencia en la comunidad educativa, ante el retorno a las aulas, entender que gran parte del tiempo de los niños, niñas y jóvenes transcurre en las instituciones educativas; el involucramiento de los padres de familia y la comunicación constante y fluida.
Las estadísticas demuestran cómo algunos niños podrían ser más vulnerables que otros a la idea de acabar con sus vidas. Son muchos los distintos factores, y combinaciones de ellos, que pueden contribuir al riesgo de suicidio: antecedentes familiares, orientación sexual, depresión, consumo de sustancias, entre otros.
Los expertos dan algunas recomendaciones que podrían parecer intuitivas: líneas de comunicación con sus hijos abiertas, ofreciendo apoyo y sin juzgar, en especial si están expuestos a un mayor riesgo; consígales ayuda si considera que están teniendo ideas suicidas; el pediatra puede poner a la familia en contacto con profesionales de la salud mental que pueden ayudarlos, pero, en general, lo más importante es indagar siempre sobre las actividades diarias e involucrarse en ellas.
Por último, no podemos dar por sentado que “eso no le pasará a mi hijo”; hablar de esto y entender que también los niños pasan por situaciones que requieren de acompañamiento, apoyo e incluso intervención.
“La felicidad puede encontrarse incluso en los tiempos más oscuros,
Solo hay que acordarse de encender la luz”




1 comentario en “LA PRESENCIALIDAD DEL SISTEMA ESCOLAR JUEGA UN RETO ANTE LOS ÍNDICES DE SUICIDIO”
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