Todos deben invertir, la bolsa se ha democratizado, y no me refiero a la bolsa de Colombia que se ha estancado en número de empresas que cotizan en los últimos 10 años, me refiero a la bolsa de Nueva York (NYSE).
Si bien es cierto que esta bolsa está en máximos históricos, también es cierto que nunca habíamos vivido una época con tantas diferentes plataformas de innovación disruptiva que van a cambiar radicalmente la forma en que vivimos en este planeta, creando trillones de dólares en valor. En su momento, el motor a vapor fue revolucionario, luego el motor a gasolina, la aviación, con espacio de varias décadas entre una invención y otra. Sin embargo, hoy en día confluyen innovaciones como las terapias genéticas, la tecnología de blockchain (criptomonedas), la electrificación de los vehículos, la inteligencia artificial (AI) y la robótica. Lo interesante de todo esto es que, a todas esas tecnologías, que vienen consolidándose en la última década, ahora sí les llegó su momento de brillar. También es interesante ver cómo estas tecnologías se van a relacionar entre sí y, por ejemplo, veremos cómo habrá adelantos en AI que se complementarán con los adelantos en genética, entre otras sinergias de estas plataformas.
Esto hace que hoy sea posible encontrar compañías que están en su infancia, o adolescencia, y que serán unos colosos en las próximas décadas, generando jugosas ganancias a quienes apuesten desde ahora por invertir en sus acciones. También, sin duda, esto generará una pérdida de valor en compañías de vieja economía que no sepan o no puedan adaptarse a esta serie de disrupciones. Esto cambiará el antiguo y bien reconocido principio de inversión conocido como inversión pasiva, que consiste en comprar participación en fondos que reflejan el comportamiento del mercado en general, logrando consistentes retornos positivos en lustros y décadas, que históricamente han superado todas las recesiones y correcciones que pueden darse en un determinado momento. El mismo Warren Buffet recomienda invertir pasivamente por lo difícil que resulta obtener retornos mayores a los que genera el agregado del mercado.
El problema ahora es que los fondos de índice o la inversión pasiva, necesariamente obligan a que parte de los recursos del inversionista sean invertidos en compañías que serán diezmadas por estas nuevas disrupciones simplemente porque hoy son grandes y forman parte del mercado, lo que genera un riesgo para el inversor pasivo de ubicarse en el lado equivocado de la historia. Contrario sensu, hay oportunidades enormes para los inversionistas activos que se tomen el tiempo de investigar compañías de estos nuevos sectores y sean pacientes ante la volatilidad del mercado. Lo bueno es que hoy, gracias a internet, es más fácil que nunca para los colombianos invertir en la bolsa de Nueva York gracias a aplicaciones como ETORO, pues es posible abrir una cuenta hasta con 100 dólares y comprar fragmentos de acciones. En internet abunda material educativo para que las personas puedan, en sus tiempos libres, aprender las bases de las inversiones. Así que es momento de hacer de Colombia un país de propietarios de las mejores empresas del mundo y aprovechar las oportunidades de esta década de innovación, solo es cuestión de instruirse.



