Hoy: Mar, septiembre 22 2026

El nuevo sindicalismo

– En memoria de un gran líder, porque sus ideales siguen vivos-

El pasado 29 de agosto se cumplieron 20 años de la muerte de Moisés Sanjuán López; esta fecha me hizo recordar que, pese a llevar más de 10 años en la entidad en la que trabajo, jamás pensé pertenecer a un movimiento obrero, y no porque sus ideales fueran distintos a los míos, sino porque no me sentía identificada con las banderas del único sindicato que hasta hace 2 años conocía.

Reconozco que me equivoqué en muchos conceptos, pues nada es más loable y valiente que la lucha por los derechos de los trabajadores y la defensa de las empresas e instituciones a las cuales les dedicamos más de ocho horas diarias, y a las cuales debemos el sustento de nuestras familias.

Para entender la verdadera esencia de un sindicato, debemos ir más allá de su significado literal -“Asociación formada para la defensa de los intereses económicos o políticos comunes a todos los asociados”. Según la RAE-; cuando se empiezan a entender las luchas y se estudia la historia de líderes sindicales, nos damos cuenta del trasfondo social que acarrea este movimiento.  Citando a Allan Flanders:  “El movimiento sindical genera lealtad e induce a sus propios miembros a sacrificios. Y estas lealtades y sacrificios conforman importantes cimientos de su fuerza y vitalidad.”

Los trabajadores son el capital más valioso de cualquier empresa, pues lejos quedaron los preceptos equivocados que estigmatizaban a Sindicato y Patrono como némesis naturales. Nada más errado, cuando los dos persiguen los mismos objetivos: perdurar en el tiempo y hacer crecer la empresa en rentabilidad y beneficios.

Por esta razón, cuando ambas partes tienen claro esto, pueden coadyuvar en el aumento de productividad, tanto en el sentido de pertenencia, como en el compromiso de cada uno de los colaboradores con la empresa.

Aunque aún existe cierta duda por parte de los empresarios hacia el movimiento sindical, entendido en el comportamiento individual de algunos sindicalistas que anteponen el beneficio particular antes que el colectivo y buscando únicamente el lucro económico para ellos; este no es el común denominador en las Organizaciones Sindicales, por el contrario, el recuerdo de Moisés Sanjuán López es la inspiración de nuevos trabajadores, que encuentran en la asociatividad y el trabajo colectivo una forma para garantizar sus derechos y estabilidad laboral.

Las economías nacional y local no resultan para nada impermeables a los efectos de la lucha sindical. En la mayoría de los casos, un Movimiento Sindical, amorfo, desbordado e incomprendido, inflige severos daños al normal desenvolvimiento de la economía. Sin embargo, si existiera una actitud orientadora, sin reserva de alguna clase y facilitando la conciliación y el diálogo constructivo, por parte del Gobierno, Empresarios y Trabajadores, muy seguramente otros serían los resultados.

Hoy en día, la clase trabajadora representada en sus líderes sindicalistas, ejercen un papel trascendental, ocupan espacios importantes en los Consejos Directivos de las Cajas de Compensación Familiar, en los Consejos Territoriales de Planeación Departamental y Municipal, tiene asiento en órganos de dirección de entidades como el Sena y en la Comisión Permanente de Concertación de Políticas Salariales y Laborales.

Por esta razón, se juega mucho en el desempeño de estos representantes en estas instituciones, la crítica puntual va orientada a cuestionar el comportamiento de algunos líderes sindicales que han orientado sus intereses lejos de los beneficios de los trabajadores; ya que, de este desempeño, depende también la credibilidad de las organizaciones sindicales.

En mi corto trasegar por el sindicalismo, he tenido la oportunidad de conocer el trabajo y liderazgo de grandes personas, como es el caso de David Polo Aguas, quien es ejemplo de superación, compromiso, humildad y dedicación, desde su posición como presidente de la Central General de Trabajadores en Norte de Santander, siempre al servicio de los trabajadores sindicalizados o no sindicalizados, para asesorarlos, escucharlos y orientarlos. Sin dejar de lado a muchos otros compañeros y líderes que desde sus empresas y entidades con gran esfuerzo gestan nuevos cambios.

En conclusión, el nuevo sindicalismo es una tendencia con una conciencia clara por parte de los trabajadores, que lejos de ser patronalista, busca trabajar de la mano con las administraciones, de tal forma que más allá de pretensiones económicas a corto plazo, se generen beneficios tanto para el trabajador como para la empresa a largo plazo, por esto se hace necesario fortalecer el trabajo en equipo, con una transformación en la mentalidad tanto de Empresarios y Trabajadores.

“Esto me llevó a entender que el sindicalismo, el instrumento de liberación de la clase obrera y de los cambios sociales podría, de hecho, debería ser también, un instrumento de progreso industrial”.
Leon Jouhaux

Andrea Torrado

3 comentarios en “El nuevo sindicalismo”

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