Cucarachas

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En víspera de elecciones, es interesante ver cómo los políticos y politiqueros sacan su mejor piel de oveja y posan ante medios de comunicación, ante el pueblo en general y ante sus posibles electores, como los próceres de la patria, personas impolutas que viven y mueren por el bienestar de los ciudadanos, pero cuyas prácticas políticas en el ejercicio de sus funciones y cargos dicen otra cosa.

Estos personajes los podemos ver en la arena política regional y nacional; para empezar, haciendo referencia al panorama local, la tan mentada revocatoria, que no es otra cosa que el deseo de los mercachifles de siempre de raspar la olla en los dos últimos años que restan del periodo de alcalde, y así tener caja para financiar las municipales dentro de dos años; solo hay que ver quiénes son los que la promueven abiertamente, y también tras bambalinas: los mismos personajillos que han estafado a la ciudad, que con recursos públicos han financiado sus campañas, y que han vuelto la administración pública del municipio su caja fuerte personal, y que aprovechan la inexperiencia (y buenas intenciones) de la actual administración (en especial del viejo) para promover una revocatoria sin fundamento real más que el interés de unos pocos que pretenden maquillar la inconformidad del pueblo en general.

Pasando al panorama nacional, obviando los nauseabundos movimientos y “estrategias políticas” que ya son costumbre, de individuos como Roy Barreras o Armando Benedetti, solo por nombrar a dos de los que caricaturizan a la perfección la imagen del político politiquero que tanta indignación causa al ciudadano de a pie, vale la pena referir a Gustavo Petro, pero no se trae a colación por los escándalos de corrupción y falta de ejecución durante su alcaldía, ni mucho menos por haber pertenecido a un grupo subversivo que asesinó a las mentes más brillantes y miembros íntegros de la rama judicial (y bastante falta que nos hacen hoy en día), sino porque es imposible pensar que se venda como el político del cambio, y peor aún que algunos compren esa propuesta de candidato del cambio, a un sujeto que hace más de dos años salió registrado en un video, a oscuras, con un costal de billetes en la mano, como cualquier forajido, y que a la fecha no haya sido capaz de explicar el origen del dinero; esto último es precisamente de lo que los colombianos están hastiados, de las prácticas turbias de la política. Lamentablemente en época de elecciones, más que votar con la cabeza por candidatos no tan políticos ni politiqueros, ni tan populares, que probablemente harían muy bien a las finanzas y a la administración de la nación, se sale a votar con el estómago, a veces en contra de otros grupos políticos, o como voto protesta, sin importar por quién se vote. Por ahora tendremos que seguir aguantando el pan y circo de los de siempre, tanto en revocatorias, como en parlamentarias, presidenciales, etc.

“El Mariscal”

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