Los cucuteños siempre nos hemos jactado de tener nada más y nada menos que la hacienda donde nació el General Francisco de Paula Santander, que a pesar de encontrarse en un estado que no es malo, tampoco le hace justicia a la joya histórica que representa. Unos metros más adelante, sobre el mismo centro histórico, está el imponente Templo del Congreso o Templo Histórico, donde se firmó la primera Constitución Política de la República, en 1821; y a falta de dos joyas arquitectónicas e históricas, hay tres, pues cruzando la calle también encontramos la casa museo “La Bagatela”, que funcionó como casa de gobierno durante 1821 y fue sede de varias personalidades que hicieron parte del Congreso de Cúcuta. Pero, seamos sinceros, estamos lejos de explotar el potencial turístico de estas instalaciones. Desde ese entonces han transcurrido 200 años.
En las últimas décadas hemos pasado por Convenios de Protección, concursos de diseño, hasta llegar al actual centro de convenciones, de acuerdo con los últimos estudios contratados por la Cámara de Comercio de Cúcuta hace un par de años. Las inversiones de recuperación del centro histórico han ayudado a conservar las edificaciones, pero distan mucho del megaproyecto que la región merece; la percepción que queda, basada en lo que se aprecia a simple vista, es que son proyectos a media máquina, con inversiones tibias, que no dejan que los monumentos y edificaciones se deterioren pero tampoco sirven para convertirlas en destino turístico, que empiecen por sí mismas a generar ingresos y no seguir viviendo de las “pipetas de oxígeno” que lanzan las administraciones de turno.
En cuanto a recursos de orden Nacional, la administración departamental anterior logró acordar con el Ministerio de Cultura, que se priorizaran recursos económicos con destino al proyecto del centro de convenciones, en el marco del Bicentenario de la firma de la Constitución. El tan mencionado proyecto asciende a un valor de 50.000 millones de pesos; esta cuantiosa cifra deja dudas sobre de dónde podrán provenir la totalidad de los recursos; teniendo en cuenta que en el proyecto de ley del presupuesto General de la Nación 2021-2022, el rubro del Ministerio de Cultura para “GESTIÓN, PROTECCIÓN Y SALVAGUARDIA DEL PATRIMONIO CULTURAL COLOMBIANO”, apenas asciende a $15,352,958,495; ojalá el exministro cucuteño Juan Fernando Cristo pudiese hacer un buen ambiente para apalancar algunos de estos recursos con la ministra de Cultura Carmen Vásquez, con quien todos saben tiene excelentes relaciones, además de haber sido su viceministra en la cartera del Interior.
En el panorama regional, el sartén por el mango, para lograr el anhelado proyecto, la tendrá el actual gobernador Silvano Serrano, quien en su Plan de Desarrollo Departamental “más oportunidades para todos”, destina oportunamente en el plan plurianual de inversión una nada despreciable suma de 65.000 millones de pesos para “Celebración del Bicentenario de la Constitución de Cúcuta/Centro de Convenciones”, de los cuales 10.000 millones provienen del Sistema General de Regalías y 55.000 de recursos Nación-Municipios, que en este último pensaría uno es donde está el palo en la rueda, pues dependemos del gobierno nacional.
Para sustentar de alguna manera lo anterior, hago una breve relación de algunos de los momentos “relevantes” en materia de inversión del parque Grancolombiano:
- Durante el gobierno de Misael Pastrana Borrero (1970-1974), siendo Ministro de Obras Públicas, el nortesantandereano oriundo de Ocaña, Argelino Durán, se realizó una intervención al susodicho parque. Posterior a esto el parque fue Bien de Interés Cultural de carácter Nacional.
- En el año 2005 la Gobernación de turno realizó un convenio con el Ministerio de Cultura, en el marco del Plan Especial de Protección (PEP), que, si bien aportó en la protección y recuperación del parque, no era un proyecto de envergadura de la importancia del centro y sus monumentos.
- Entre 2012 y 2016 se adelantaron obras en el marco del proyecto de recuperación del parque Grancolombiano, invirtiendo conjuntamente entre Ministerio de Cultura y autoridades territoriales no más de 3.000 millones de pesos.
- Los recursos económicos mencionados en el inciso anterior fueron ejecutados de la siguiente forma: 2.000 millones de pesos aportados por Mincultura, en el marco del concurso arquitectónico llevado a cabo en el año 2012, y 1.000 millones de pesos destinados para obras en la vigencia 2015.
- A pesar de que se alcanzaron a anunciar con bombos y platillos inversiones hasta por 20.000 millones de pesos, en el marco del precitado concurso, y a socializar este con comunidad y autoridades territoriales, la región quedó viendo un chispero, pues con la crisis económica a causa del desplome del precio internacional del petróleo, entre otros, una de las carteras con recortes más considerables fue la de Cultura, razón por la cual se redujeron drásticamente los recursos destinados al centro histórico.
- En 2019, se contrató un estudio por parte de la Cámara de Comercio de Cúcuta, con el fin de definir la ubicación del Centro de Convenciones. Una vez definida la ubicación (parque Grancolombiano), los estudios de diseño ascenderían aproximadamente a 2.000 millones de pesos, ya sea usando los elaborados en el marco del Proyecto de Recuperación del Centro Histórico, o elaborando unos nuevos.
- En el actual Plan de Desarrollo Departamental, 2020-2023 “más oportunidades para todos”, se encuentran los programas 1.4.5 “Protección, conservación, restauración y difusión de la diversidad, la memoria y el patrimonio”; y 1.4.6 “Apoyo y fortalecimiento a la industria cultural y procesos de emprendimiento cultural e innovación”, así como los precitados 65.000 millones en el marco de la celebración del Bicentenario de la Constitución de Cúcuta.
A la fecha han sido mucho los ‘ires y venires’ en torno al proyecto, por parte del gobierno nacional y las autoridades territoriales, pero a pesar de la buena disposición de ambos, al revisar las finanzas, los rubros y la destinación del presupuesto nacional y territorial, no parecieran cuadrar las cuentas acerca de dónde provendrán los 50.000 millones de pesos (al menos no del sector público).
Por último, más allá de los megaproyectos con recursos públicos, se debería evaluar un proyecto temporal que incluya alianzas público-privadas, que logren, por medio de concesiones, sacar una renta del preciado inmueble, así como ayudar a embellecer el patrimonio histórico. Todo esto mientras llegan los aclamados recursos y nuestro bien merecido Centro de Convenciones.




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