Un poco cansada de los temas rutinarios, de las polarizaciones y las cifras de personas contagiadas por COVID-19, quisiera llevarlos a una conversación que, aunque pudiera tener un tinte poético o romántico, es un suceso normal en la vida del ser humano.
Se trata de esos ojos que captaron tu atención, no por su belleza física sino por la expresividad de su mirada, de esa sonrisa que te roba otra en respuesta, de esa conversación que fluye de manera inesperada, de esa conexión que logras con algunas personas en tu vida.
Diariamente nos pasa, buscamos escuchar esa voz que nos llena de paz y tranquilidad, esa amiga o amigo que aún en la distancia de estos días, sabes que siempre está ahí para ti; esa persona especial con la que eres capaz de desnudar tu alma y ser tú mismo.
Puede ser equivocado pensar que estas conexiones solo suceden en relaciones entre parejas sentimentales, a veces te cruzas por minutos con alguien con quien sientes simpatía y empatía, el ser humano tiene en las relaciones con los otros la mayor riqueza; esa es la razón por la cual este aislamiento y distanciamiento social ha sido tan duro para todos.
Nada se disfruta más que tener cerca esa persona que logra sacar tu mente de la rutina del trabajo o de los problemas de tu vida, esa persona que te saca sonrisas de forma espontánea y desvela sueños, traza caminos, construye carreteras imaginarias hacia lo más profundo de tu ser.
Esa capacidad por entender al otro, esa empatía tan escasa por estos días, ese sentimiento de familiaridad, de conexión, que incluso en ocasiones no necesitan palabras; es un don que por ejemplo poseen las madres y padres que con solo vernos saben cuándo necesitamos un abrazo.
La conexión es tan compleja, que incluso las señales de conexión emocional pueden ser difíciles de interpretar, ya que en las relaciones interpersonales intervienen más variables que la confunden, la modifican o la alimentan. Dos personas con esta conexión tienen la posibilidad de alcanzar niveles muy altos de comprensión, una comprensión que se sitúa en la base de la empatía y que facilita, por ejemplo, la ayuda, la escucha o el consuelo.
Cuando Lara Jean dijo: La conexión entre dos personas no puede borrarse, incluso si llegan a distanciarse sentirán un cariño en su corazón, una parte de uno siempre vivirá en el otro. En las conexiones no se encierra solo el concepto de amor o enamoramiento, sino que de ellas se pueden derivar las más sólidas amistades.
Coincidir con gente es fácil, lo hacemos a menudo en nuestra vida, lo verdaderamente complicado y mágico a la vez es conectar.
“La amistad es un alma que habita en dos cuerpos; un corazón que habita en dos almas”.
-Aristóteles-



