Hoy: Sáb, agosto 15 2026

LA EMPATÍA COMO ÚNICA FORMA DE TRAMITAR EL MALESTAR COLECTIVO

Querido Benjamín,

 

El pasado 16 de mayo me detuve a leer la columna en El Colombiano de David Escobar, en ella vi reflejado muchos de mis sentimientos y me obligó a hacer una reflexión que no podía dejar pasar, posterior a la columna de “Divide y Vencerás”.

Y es que para nadie es un secreto que dentro de una colectividad es una tarea casi imposible que todos los miembros de esta se encuentren satisfechos. Ahora bien, esto no quiere decir que todo esté mal, solo que la perspectiva de cada sujeto es diferente frente a las diversas realidades que vive.

En su columna, David Escobar refería a Francis Scott Fitzgerald (narrador estadounidense): “La prueba de una inteligencia de primer nivel es la capacidad de mantener dos ideas opuestas en la mente al mismo tiempo, y aún así retener la capacidad de funcionar”.

Las situaciones de malestar colectivo que se viven hoy en Colombia, las podemos encontrar en las esferas más pequeñas del ser humano, desde la familia, las empresas, los sindicatos, las agremiaciones, entre otras.  Siempre va a existir una decisión en la que algún miembro se sienta afectado o que su beneficio es menor al de otro.

Por eso, querido Benjamín, creo que desde la empatía debemos partir para salir de estos problemas, exigirnos cada uno una mayor capacidad de afrontar constructivamente la tensión de las ideas opuestas, en lugar de contraponerlas como si se tratará de una balanza; poder extraer de cada una de estas ideas nuevos elementos superiores para superar las diferencias.

Ser empático implica interesarse por la persona, conocer su cultura, aficiones, situación vital, sus necesidades, sus objetivos; solo así podremos ponernos en el lugar de los otros. Esta es la tarea de los líderes.

Pero como tú lo decías Benjamín, otro error que estamos cometiendo al interior de las colectividades es suponer, nada es más importante en cualquier relación que eliminar los prejuicios y los estereotipos.  El problema de suponer, es que generalmente terminamos creyendo aquel hecho “creado” por nosotros mismos. Lo más grave en muchos casos es que, con el tiempo, ni siquiera se recuerda el origen de tal afirmación.

Por esta razón, es muy frecuente que una simple suposición generada por la “sencilla e inocente costumbre de hablar de los demás” termine transformada en un rumor falso y, en definitiva, en una mentira.  Esto hace que se generen divisiones aún mayores que se vuelven aún más difíciles de conciliar.

Ahora bien, aquí reaparecen tus enseñanzas querido Benjamín, es mejor cerciorase de las cosas, actuar basados en información confiable, preguntarnos, averiguar y experimentar.  De esta manera nos ahorramos disgustos, conflictos con terceros y rumores dañinos e innecesarios.

Puede que me señalen de extremo positivismo, incluso de inocente, pero en lo más profundo de mi ser, conservo al igual que tú la esperanza en la bondad del ser humano.

 

“Debemos madurar y encontrar la forma para tramitar el malestar, permanecer unidos en la diferencia, evolucionar juntos y proteger los derechos de todos en el camino”. 

David Escobar

 

María Andrea torrado serrano

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio