Las políticas públicas de Cácota de Velasco le apuntan a una agroindustria que les permita abrirse un espacio en el comercio internacional
A poco más de dos horas de Cúcuta queda Cácota de Velasco, un municipio que me pareció chiquitico pero con muchísimo potencial turístico y económico en Norte de Santander.
Por razones laborales tuve la oportunidad de conocerlo y se me voló la mente no solo con la amabilidad de sus pobladores, sino por la gran capacidad de producción y explotación del durazno, la principal cosecha de otras 15 frutas que desde hace rato están pidiendo pista para salir al mercado internacional.
Con una producción semanal de 200 a 300 toneladas de este emblemático fruto de la región sur-occidental del departamento, a poco más de 1 dólar por kilo según algunas estimaciones, su alcalde, Carlos Augusto Flórez, dice que los cacoteños se sienten orgullosos del durazno y de lo que han logrado con las uñas para mejorar las condiciones de vida en esa población.
“Es un municipio que ha venido creciendo en los últimos 30 – 35 años con el cultivo y la producción de durazno. Tenemos alrededor de 300 hectáreas y estamos produciendo alrededor de 200 a 300 toneladas semanales. Hay lotes produciendo, otros en curación, otros en desarrollo, otros en descanso, cumpliendo diversos ciclos pero nunca detenidos”, me comentó el mandatario municipal mientras me servía una porción de duraznos en almíbar junto a un trozo de queso, una combinación riquísima de la región.
Pero, el ahora Alcalde, no solo ha producido duraznos toda su vida, también es generador de empleos y oportunidades para los cacoteños que ven en su forma de ser a un verdadero líder para el desarrollo de Norte de Santander.
“En el momento tengo unas 70 hectáreas de durazno y genero entre 60, 80 y 100 empleos durante todo el año. Ahorita solo tenemos espacio en el mercado nacional como Bucaramanga, Medellín y Bogotá. No hemos podido exportar a otras partes del mundo por algunas limitaciones, pero con la experiencia que tengo y al tener esta empresa en funcionamiento, no perdemos la esperanza de llegar a otros horizontes”, aseveró.
Y es que precisamente por eso fue que este empresario, cansado de esperar una que otra ayuda del Estado que no suele ver a la región con verdaderos ojos de oportunidad, decidió emprender un camino en la política y con el apoyo de su gente por un sueño en común: lograr establecer una agroindustria en Cácota porque ‘las empresas del futuro estarán en el campo’.
“Habiendo logrado tantas cosas a fuerza de voluntad y sin que el Gobierno nos aporte un solo peso, me dije a mí mismo que desde lo político podemos hacer muchas más a través de recursos nacionales. Pretendemos montar una agroindustria para trabajar la granadilla, la uchuva, la fresa y la gulupa, porque las mejores empresas del futuro estarán en el campo, sobre todo en el colombiano. Hay muchos países que necesitan nuestra comida y nosotros somos privilegiados por el clima que tenemos, sin estaciones. Aquí podemos producir todas las semanas del año, algo que no pueden hacer otros países. Se pueden programar producciones para enero, junio o diciembre, y seguro que las vamos a tener”, comentó.
Pero no todo ha sido color de rosa para los cacoteños. El año pasado por cuenta del coronavirus se perdieron muchos empleos y producciones. Hoy algunos comerciantes como el señor Carlos siguen endeudados con sus proveedores de materia prima, han estado al borde de la quiebra, pero aun así trabajan día y noche para sortear la situación.
“El año anterior nos dejó casi en la quiebra, sobre todo marzo, abril, mayo y junio fueron catastróficos porque las cosechas más grandes las tenemos para esos meses, y por el confinamiento no teníamos a quién venderlas, para dónde sacar el producto. Nos tocó regalarlo, incluso a otros municipios cercanos, hacer cualquier cosa para que no se perdiera la producción”.
“Yo perdí alrededor de 400 millones de pesos que no he podido recuperar. A los almacenes de agroquímicos les debemos dinero, también a quienes nos proveen. Y este año ha sido muy difícil porque la materia prima ha subido de manera exponencial. Hay personas que ya no pueden cultivar y no ha habido ningún control desde el orden nacional para estas alzas en los precios”, agregó.
Industrias Frutos el Prado queda en la vereda Ícota, a pocos minutos del parque principal de Cácota de Velasco, no tiene página web propia, tampoco Instagram, mucho menos Twitter. Solo un fanpage en Facebook con 180 seguidores y un montón de entusiasmo por darse a conocer y competir en el comercio internacional.



