Lo que no se mide, no se puede mejorar

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La idea de realizar patrullajes mixtos entre la policía y el ejército causa amplios debates. Los argumentos a favor son, principalmente, la escasez de policías de vigilancia, la legitimidad del ejército y los efectos disuasivos de la fuerza pública en las calles. Los argumentos en contra señalan que es una propuesta popular, pero con poca probabilidad de éxito, pues en Cali ya se había aplicado en el 2019, mostrando que tuvo efectos muy pequeños sobre el crimen y que no fueron duraderos. Esta estrategia se puso en marcha en Cúcuta en septiembre de 2020. Como ya cumplió un año, voy a compartir tres apuntes sobre la dificultad de acceder a información pública que permita evaluar esta propuesta.

Primero. Dada la ausencia de un balance oficial, se solicitó información básica para saber cuáles fueron los efectos de esta estrategia. Las preguntas estaban relacionadas con el horario y el lugar donde se realizó esta actividad, con el número de uniformados destinados para el caso y con los delitos que disminuyeron en los lugares específicos que se patrullaron. La respuesta de la Secretaría de Seguridad no llegó en el tiempo establecido. Por cuenta de esta omisión, se inició una acción de tutela, pues cuando las autoridades no ofrecen información oportuna se vulnera un derecho fundamental.  Así de sencillo y así de grave.

Segundo. En estos momentos la acción de tutela está en trámite. Pero es curioso que, después de haber iniciado la tutela por falta de respuesta, se haya recibido un oficio que remite la Secretaría de Seguridad a la Policía Nacional. Este oficio es muy diciente, pues, palabras más palabras menos, la Secretaría de Seguridad de la Alcaldía de Cúcuta dice que no tiene competencia para responder la solicitud. Para fundamentar esta postura, se toma en cuenta el artículo 21 de la Ley 1755 de 2015, donde se explican los pasos a seguir cuando una petición llega a las manos de un funcionario que no tiene competencia para responderla.

Tercero. Esto resulta preocupante por varias razones. Porque una de las funciones esenciales de la Secretaría de Seguridad es implementar los programas dirigidos a mejorar la seguridad integral de la ciudadanía, y los patrullajes mixtos son uno de esos programas. Además, porque los planes de desarrollo y de seguridad prometen que habrá un grupo de análisis de información sobre delitos y planes para intervenir territorios de alta complejidad. Y, por último, es muy grave porque da a entender que las estrategias que se están realizando en Cúcuta en materia de seguridad no se están evaluando. Eso es retroceder en materia de políticas públicas.

El alcalde de Cúcuta suele decir una frase con la que estoy de acuerdo: “Lo que no se mide, no se puede mejorar”. La frase se le atribuye al genio de la termodinámica Lord Kelvin y tiene una variación que dice: “Cuando puedes medir aquello de lo que hablas, y expresarlo en números, sabes algo sobre ello; pero cuando no puedes medirlo, cuando no puedes expresarlo en números, tu conocimiento es escaso e insatisfactorio”. Hay buenas razones para decir que en materia de seguridad no se está midiendo lo que se hace y por ello es muy difícil mejorar. Tal vez es por eso que el conocimiento de la administración sobre las grandes problemáticas de seguridad que siguen presentándose en Cúcuta es escaso e insatisfactorio.

Kenny Sanguino Cuéllar

Profesor investigador Universidad Libre de Colombia Seccional Cúcuta

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