Muchos tienen esperanza respecto de la pronta llegada de una vacuna contra la COVID-19; incluso, varios laboratorios y países han declarado avances en el desarrollo de estos biológicos, y Rusia anunció que en noviembre empezará a suministrar a México vacunas de Sputnik V.
Sin embargo, debemos tener un panorama global; si en el planeta hay alrededor de 8.000 millones de habitantes, cada uno requeriría una doble dosis, ya que es cierto que se requiere un refuerzo en el mismo año para que sea efectiva. De ser así, se van a necesitar 16.000 millones de vacunas, además no solo es el volumen o cantidad de biológicos, esto implica también un reto para los Gobiernos del mundo en logística de distribución y aplicación.
Según una reciente entrevista realizada por la Revista Semana a Gabriel Jaramillo, el salto del laboratorio a la producción masiva tiene enormes desafíos; las fábricas de biológicos requieren unos procesos de normalización que toman tiempo. Adicional, sigue la compra, aprobación por parte del INVIMA, transporte de biológicos a los diferentes rincones del país, teniendo en cuenta que hasta que no salga la vacuna no se tendrá certeza respecto a la temperatura con la que hay que trabajar y conservar la vacuna. Esa cifra podría llegar a los -80 grados centígrados. Por tanto, se requiere de equipos de refrigeración que garanticen esa cadena de frío.
Dentro de las proyecciones del Gobierno Nacional a través del Ministerio de Salud, la prioridad en los primeros años 2021 y 2022 será proteger al personal de salud, ya que es el primer eslabón para garantizar la estabilidad en la contención de esta pandemia, seguirán los mayores de 65 años y las personas con comorbilidades. Este sería el escenario más realista para un futuro a corto plazo.
Ahora bien, es importante reconocer que Colombia tiene uno de los programas de inmunización mejor ajustados en el hemisferio occidental, en el país se aplican cerca de 30 millones de dosis de vacunas cada año, especialmente a menores de 5 años, mujeres embarazadas y adultos mayores.
En septiembre de este año, el presidente Iván Duque anunció el ingreso de Colombia a Covax, un mecanismo multilateral en alianza con la Unicef. Los países definen sus necesidades y Covax sale a comprar las vacunas que se necesitarán, por medio de un portafolio dinámico que se puede medir probabilísticamente.
Pero existe otro factor clave y es la generación de confianza de las personas frente a la vacuna, eliminar cualquier tipo de prejuicio, pues aunque la vacuna puede no ser totalmente efectiva, tiene que inspirar la tranquilidad de que es segura.
Será fundamental también hacer cambios en los estilos de vida y alimentación saludable, que permitan mitigar los factores de riesgo ante el virus, garantizar los esquemas de vacunación existentes, para prevenir las enfermedades que son prevenibles, y de esta manera estar lo menos desprotegidos ante el coronavirus.
En conclusión, debemos prepararnos para tres años de tapabocas, distanciamiento físico, lavado de manos y posibilidad de contagio; no descartar otras opciones para tratar el virus de la COVID-19 en las personas contagiadas como medicamentos y tratamientos. El 2021 será un año en el que caminaremos hacia la normalidad, el sistema de salud se ha preparado y fortalecido, pero el rigor en el autocuidado nos garantiza que podamos seguir activos económica y socialmente.
Debemos adaptarnos y acostumbrarnos
a vivir con coronavirus por un tiempo.



